

No podia dejar de darme un paseo por Gamarra. Hace cuatro años que vivo en Lima y es la primera vez que iba a Gamarra. Para alguien que no es de aquí, incluso conociendo ya a los peruanos y teniendo algo de idea de como son las cosas por aquí, es realmente inconcebible la magnitud del acontecimiento. Para los que no han estado ahí, cada edificio alberga como dos o tres galerías comerciales, llenos de pequeños puestos de dos por dos metros cuadrados y dedicados casi en exclusivo a la venta de ropa. Hay, claro esta, algun local para comer algo, pero son los menos... Ropa, telas, toallas, sábanas... eso es Gamarra. Y más, claro. Un montón de gente tratando de vender y otro montón más tratando de comprar.
La verdad es que la foto no transmite bien lo que pasaba ayer por Gamarra. Hace falta ponerle como unas cien mil personas más (más de un millón diría la Comunidad de Madrid), para entender lo que era el hervidero de gente que compraba ayer en Gamarra. Y me imagino que será así todos los días...Es la demostración de lo que la informalidad puede en este país, si la dejan.



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