Premio esfuerzo positivo

Hacía algún tiempo que no andábamos en esta onda de premios. Y acabo de recibir uno de manos de Constanza, la blogaya.



Es lindo recibir premios, como símbolo del afecto de la persona que te lo da. Pero la lectura diaria, nuestros comentarios en los blogs que a veces se convierten en diálogos con varias idas y vueltas dentro de los post, eso es lo que más me enriquece.

Hace ya algún tiempo estuve desanimada con esto del blog. Llevo bastante tiempo con él, pero sentía un poco que sin feedback el blog pierde su esencia. Ahora recibo muchas visitas, cada día una nueva, que se añaden a mis rutinas diarias de lectura. Y generalmente son féminas las que escriben, las que nos escribimos, contando cómo nos sentimos, cómo nos hace la vida un poco más fuertes cada día con sus retos y sus adversidades.

Cons ya se lo entregó a Vero, Marce, Jean, Laureana, Cyn y Claudia. Jean se lo dio a Silvia. Eso me deja tranquila de saber que algunas amigas a las que quiero tanto ya fueron premiadas.

Y mis premiadas son: (¿cuántos tengo que dar?)

Maguita
Erika
Paula
Marian
Polin
Madre hay una sola
Cieguilla


A todas ellas, por lo que me aportan en el día a día, por su calidez, su afecto, sus anécdotas, por reírnos y emocionarnos juntas. Por su amistad.



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Este fin de semana mi esfuerzo fue muy femenino! Aproveché para coser (con las telas que compré, Jean, no iba a hacer el vestido de novia, sino unos cojines para mi casa, que aún tengo a la mitad), zurcir y arreglar una camisa a la que quería quitar las mangas. Ahora, como siempre, tengo todo a la mitad. (la camisa, por suerte, no, pero los cojines sí!) Yo como siempre, empiezo las cosas y las dejo a medias, cuando me canso o me encuentro con un problema.

Una frase muy española

Viendo blogs esta mañana he visto esta foto


Y me ha recordado una frase muy española: "es mas hortera que un tanque rosa" Pues eso.
Foto tomada de: Recogedor.

Solo falta el SPM

Ahora a la noche salgo a pasear al perro. Mientras me limpio la caca que pisé, una paloma me caga en el hombro. No me digan que éste no fue un día de mierda.

Neologismo

Me he picado y de mala manera! He subido a ponerme un café para ver si se me pasaba (café es lo que tomo siempre que me siento ansiosa, preocupada o dolida, cuando me siento bien también, lo tomo para todo!) pero no se me ha pasado nada de nada.

Así que allá voy a desquitarme con todo!!!! Las/los que no quieran saber de esta Sagitario con la vena hinchada pueden dejar de leer aquí. Las/los que continúen, es bajo su extricta responsabilidad.


Ayer al post de Marce, Michele hizo una linda aclaración. Sólo cometió un pequeño desliz. Puso un neologismo (forma fina y elegante de decir que se inventó una palabra que no existe!): "mestizismo". Y la escribió así, con z, como suelen hacer los latinoamericanos que aún no saben que la regla del castellano es que "delante de e o i siempre va "c". Y "z" va solo con a, o, u". Fuera de que la falta de ortografía me saque canas verdes -me estoy acostumbrando a la mala, pero a veces me recontra jode porque de tanto estar en este país la que dudo de con qué letra va soy yo!-, la palabra no existe. Se lo hago notar en una pequeña y linda aclaración, diciendo que la palabra correcta es "mestizaje". Término que significa lo que ella quería poner exactamente, porque su comentario es muy atinado pero la palabra era inventada. Pues me encuentro hoy esto:

Michele dijo...
Debo aclarar que la palabra mestizismo tal como yo la escribiera sí existe... y viene de mestizaje y de mestizo... que no es otra cosa que la mezcla de culturas... en general es un término que se usaba en el virreynato para denominar a los hijos de españoles o españolas con los indios del lugar... o sea... perfectamente bien usado el término cuando me refiero a la mezcla de culturas... o sea es una extrapolación... porque eso es lo que abunda en mi patria... la mezcla... no existen las razas puras... pues hay demasiadas influencias extranjeras de toda índole... he dichoperdón, pero quedé picada...

28 de marzo de 2008 13:39




A ver, ¿Me quieres enseñar mi trabajo? Si tengo que ponerme a aclarar todas las barbaridades que pones en este comentario no paro!!! En castellano existe una palabra para definir mezcla de culturas, que es "mestizaje". Mestizismo "Tal como yo la escribo" (sí, con Z!!!!) no existe porque te lo inventaste de mala manera!!! Y, por tanto, no viene de mestizaje y de mestizo. Mestizaje sí procede de mestizo. Mestizo es el término que se utiliza para hablar de mezcla de indio y blanca o de blanco e india. Ok. Pero sigue existiendo como término, no necesitas remontarte a la Colonia (oye, y pone Virreinato... virreinatos hubo cuatro ¿a cual de los cuatro te refieres?). Perfectamente bien usado el concepto, eso no te lo niego en absoluto! Y por lo tanto no es una extrapolación (extrapolar es sacar de contexto una cosa para ponerla en otro contexto... este no es el caso!) El mestizaje cultural no es sólo una cuestión de razas, sino que tiene que ver con cultura (ahora hay que explicar la diferencia entre raza -como constructo lógico- y cultura?) y luego lo de las ¿razas puras? eso sólo existe en los perros con pedigrí (y ni eso!) ¿cree que en Europa por ser *todos* -pongámoslo así sabiendo que es una exageración- blanquitos no hay mestizaje cultural? ¿en otros países que no son el suyo propio no hay "influencias extranjeras"?

Has dicho, sí, pero por favor qué cantidad de tonterías juntas en un sólo comentario has dicho! Y si tú te has quedado picada, yo más!

Bah, pero ni le contesto en el blog de Marce porque es inútil. No va a querer entender.

Fin del exabrupto.

con mucho cariño para GrossoEdipo

¿De dónde van a salir los nuevos impuestos a las exportaciones que la querida presidenta K está imponiendo en Argentina? ¿Del bolsillo de los que ganan a manos llenas? No, del mío.



Cada semana aumentan los precios de los aceites
Industriales aseguran que alza responde al mayor costo de la soya y de la palma aceitera. Presidente García califica de "error grave" que Bolivia haya dejado de exportar aceite.

Noticia de Perú21.com.

Me reclaman!

Erika me pide nuevo post. Vamos mal.

Después de la Semana Santa, que ya andaba medio enfadada con la religión, quise escribir sobre esto. Pero no me terminaba de cuadrar. ¡¡¡¡ Con la Iglesia hemos topado!!!!

El lunes fui a una misa de difuntos de un mes. Esa misa que se hace un mes después de que la persona haya fallecido. Salí pensando en la religión y, al no ser católica, en las costumbres. Los rituales parece que en este y otros países (en España también) incluyen lo católico como parte del paquete. Y había pensado decir algo de eso. En decir que fuimos a acompañar a los familiares, porque son amigos y los queremos, pero participar en un rito en el que no creemos me pareció un poco raro y forzado. Ultimamente, estar en una iglesia y santiguarme me parece raro. Y no santiguarme me parece que todos los que están alrededor me miran raro. Y al final me tengo que involucrar de todos modos *dándoles a todos la paz*.

Ayer, almorzando en un chifa, para rematar la idea en televisión le preguntaban a unos niños ¿quien es Dios? y ¿donde vive? Las respuestas daban para un post. Las preguntas también daban para un post. Y la idea también daba para un post. Estaba concentrada en "vive en el cielo" que fue la respuesta de todos los chiquitos. Ya, vive en el cielo. De hecho en el Padrenuestro se reza "Padre Nuestro que estás en los cielos" y en el Credo "subió a los cielos y está sentado a la derecha del padre". Bien, ahora ¿donde cuadra lo de Dios es omnipresente y está en todos nosotros? ¿está en nosotros o en el cielo?

Y pensaba también en las bodas, los matrimonios que parece que si no es religioso, en la Iglesia, frente al altar y con toda la parafernalia como que no es lo mismo. Las bodas en las películas son todas en la Iglesia. Nadie se casa *por lo civil*. Vestido blanco, sacerdote, la ley de Dios y todo eso. Hablándolo con R. me decía: al final no te preocupes porque la boda civil también ha incorporado cosas de ese ritual católico. Peor. Las tradiciones son católicas y si no eres católica hay que *modificar* digamos esa tradición católica para aplicarla a los ateos. Uy! mucha cosa.

Eso andaba dando vueltas en mi cabeza esta semana. Pero no daba para un post. Mi vida es muy tranquila y normalita y no tengo grandes cosas que contar.

Ayer fuimos a ver unos trámites y al salir pasamos por Magdalena a comprar telas e hilos que hace tiempo quiero terminar algun proyecto que tengo a la mitad.

¿ve por qué no posteo? no tengo grandes cosas para decir.

Rematando el finde

Nos fuimos a tomar un café y un dulce en una de mis cafeterías preferidas de Lima.

Tres pistas:
1) Es una franquicia internacional
2) Abrieron en Lima hace menos de un año
3) (y definitiva) Sirven el café en "jarrito"

¿Adivinan?

Apretado resumen del finde

El jueves tocó hacer la compra. Y en la noche llama mi cuñada (por error) para decir si íbamos a una fiesta a la que, claro, no habíamos sido invitados. Cagada de siempre de mi linda cuña. Pero me quedé con las ganas de salir y le dije a R. ¿y si nos vamos a tomar una cerveza? Fuimos al barrio cercano que tiene barcitos de vinos. Justo el sitio donde está el pisito que nos "ofrecieron". Así que aprovechamos para buscarlo. No tenía exactamente la dirección, pero encontrar en Lima un edificio que tenga más de 9 pisos (me dijeron que el depa está en un noveno) no es tan difícil. Sobre todo en el barrio que menciono, todo de casitas bajas. Y al verlo R. me dice: "sí, claro, es éste. Alguien me dijo que ellos vivieron aquí". Lo miramos con cara de ilusión desde la calle, viendo en las ventanas iluminadas el tamaño de la sala-comedor. Se ve espacioso y con buenos ventanales, mucho mejor que los depas chiquitos que están construyendo ahora.

Tras un ratito nos fuimos a un barcito. Tomamos una jarra entre los dos. Cuando estábamos por terminar, R. me dice "¡¡no pedimos un piqueo!!" Tarde. Salimos del bar y pasamos por un sitio de sandwiches y tacos. Yo pido enchilada y R. pide taco. Antes de terminarlo, ya siento que me había caído un poco pesado. Se nota que no salimos mucho!

El viernes estuve un poco mal del estómago. Comí poquito para no forzarlo y ya. Soy de papel!

Ayer fuimos con mis cuñados a una parcela de un amigo, a las afueras de Lima, a una parrillada. Buena conversación, repelente de mosquitos, "harta chela" (mucha cerveza), y rica comida. Un pequeño susto: los hijos de los amigos habían ido a comprar algo a una bodeguita que no quedaba lejos del lugar. Vuelve una de las chicas llorando. Nos dice que se han caído rodando por un barranco y que una de las chicas no puede caminar. Salimos corriendo pensando en sacar los autos, hospital... en realidad estaba muy asustada pero su pierna tiene un rasguño. Doloroso, pero rasguño al fin. Todo bien.

R. me dice ¿y si compramos una casa por aquí? En realidad está lejos de Lima, más de una hora en auto, desde nuestra casa, casi dos. En el auto muy incómodos. A la ida mis piernas ya no daban más! a la vuelta, felizmente, se nos ocurrió parar en una tienda a mitad de camino. Eso ayudó a estirar las piernas y resistir mejor el viaje.

Hoy, almuerzo familiar como todos los domingos. R. ya me dice que vayamos!. Allá voy.

¿Será posible...

... que tengamos hasta seis relojes en la casa y que no sólo no tengan la misma hora, sino que las diferencias entre unos y otros llegan a ser hasta de 20 minutos?

Recordando detalles del Speedy

Les dejo enlace a una anécdota de cuando lo instalamos. Por si tienen interés.

Y lo de siempre

Hoy, como no podía ser de otra manera, la inspiración fue interrumpida por sendas llamadas telefónicas. El jefe de R., que lo necesitaba urgente. "Tiene que estar en estos momentos en clase" ¿será posible que nunca mire el horario de R. antes de llamar? En realidad es tan buena gente que ni enfadarme con él puedo. El banco, para ofrecerle otra vez una tarjeta de crédito. R. no quiere! Y, cómo no, Telefónica, para decirnos que los *cortes de servicio* que hemos tenido en los últimos tiempos son porque el Speedy que tenemos se satura a determinadas horas del día, o se cae. Que si queremos evitar problemas, nos pasemos por S./ 19 (19 soles más, lo que vendría a ser al cambio aproximado US$ 6) a un Speedy más rápido para evitar problemas. Gracias por la información, le comentaré a mi esposo.

Cuando llega R. y le cuento, lo que me dijo fue fantástico: "por qué no se dejan de joder y arreglan el Speedy en vez de largar el problema y solucionarlo cobrándonos más?".

P.D. Yo les dije que no eran virus!

hoy

Iba a escribir una entrada sobre la separación de mis padres. De hecho, la escribí, pero no la he publicado. Me arrepentí a medio camino, porque hablaba más o menos de la misma época que el post anterior, porque era igual de traumático y depresivo y no creí que fuera el momento. La escribí supongo que porque necesitaba soltarlo. Lo solté, y ya. Pero no quiero hacerles la mala jugada de leerlo. No ahora.

En el fondo necesitaba soltarlo porque hoy amanecí animada. Animada a escribir, a trabajar. Tan animada amanecí que necesitaba quitarme cosas de la cabeza para sentarme a trabajar. Ver blogs rapidito, sacar al perro rapidito y sentarme. Y vaya si lo hice. Hacía varios meses que tenía mis trabajos -mi investigación- muy abandonada. Es una investigación en la que llevo dos años calendarios, pero que retomo a ratitos, luego la dejo por tiempo y cuando siento necesidad la retomo. Creo que dos cosas han influido en mi buen ánimo de hoy.

La primera es la sensación de culpa. Por llevar tanto tiempo sin escribir. Y porque R. comenzó clases y está otra vez en el tajo.

La segunda, un bonito texto de Paulo Coelho que apareció en el periódico ayer. Resumiendo: sentarse a escribir es una tarea ardua, a la que hay que forzarse un poquito, pero después de un rato trabajando la satisfacción que da es plena. Me gustó saber que otros también encuentran difícil la tarea, pero vencen el primer obstáculo con obstinación, con empeño, poniéndole punche.

Y esta mañana le puse punche. Tanto así que en un momento, cuando estaba concentrada, el vecino de enfrente puso música. Después de dos minutos de sentirme mal por el hecho de haber perdido la concentración (no puedo leer ni escribir con música, y menos el punchi-punchi de los vecinos) decidí subir, ponerme un té, volver a bajar y ¡¡¡milagro!!! Se fue la música. Pude volver a sentarme y avanzar hasta la hora del almuerzo. En la tarde ya estaba cansada, pero al menos avance mucho en la mañana y sé que si lo he conseguido es que por un tiempito voy a estar enrumbada otra vez. Hasta que vuelva a atorarme y a dejarlo dormir un tiempo.

Visitando el pasado

Marce, en un ataque de contagiar sinceridad y recuerdos del pasado, me pide un post sobre C. No sé si hace tiempo que tengo cosas guardadas que quiero decir. Pero la verdad es que la historia con C., bueno, pongámoslo con todas las letras, Carlos, es un tema difícil, duro, una relación conflictiva llena de momentos vergonzantes que prefiero olvidar y no puedo. Llena de momentos que me han marcado definitivamente y han hecho de mí lo que soy.

Es extraño, porque me encanta hablar de mí. Y muchas veces repaso mentalmente mi historia con C. y como no puedo guardarme algunos detalles lo converso con R.

A R. no le gusta hablar de su pasado y menos del mío. Me pone cara de incomodidad pero me escucha, porque sabe que siento la necesidad de hablar. Y yo largo por esta linda boca que tengo. Tal vez sea la hora de escribirlo. Aunque no sé como quede, no quedará seguro como lo tengo en la cabeza. También hay cosas que no me atrevo a contar, que aún me dan vergüenza y si las recuerdo en voz alta es en momentos muy íntimos y como que no da para contarlo aquí. Pero lo principal sí. Marce, tú querías saber!

Mi relación con Carlos fue larga, muy larga y muy problemática. Sus padres, muy católicos y de derecha, presionaban para que fueramos a misa, para que no nos quedáramos solos, le prohibían llevarme a casa en auto por lo que pudiera pasar (y Carlos igual se llevaba el auto sin permiso de sus padres). Mi madre a veces, sin querer, presionaba un poco porque veía que la relación no era buena. Pero no sé hasta que punto la relación no era buena y hasta que punto la presión de nuestro alrededor nos dificultaba las cosas. Supongo que un poco de ambos. Y la adolescencia, que complica aún más la cosa.

Lo que sí era verdad es que yo me sentía muy desatendida. Ibamos a su casa a tomar algo, o a pasear por su barrio y me dejaba a la puerta del metro para que yo regresara solita. Me enfurecía regresarme sola. Y él argumentaba que si me dejaba en casa el que tenía que regresar solo era él y la distancia era larga. Discutíamos en los supermercados porque tenía la mala costumbre de perderse sin avisar y yo me dedicaba a buscarlo por todas partes. Discutíamos en la calle, porque le gustaba pararse a ver vidrieras de equipos informáticos y cámaras fotográficas, me mostraba los modelos, me insistía para que las viera, pasábamos mucho rato comparando... y bastaba que yo me parara medio minuto a mirar un vestido para que pusiera cara de espanto. Discutíamos la película que ver, discutíamos porque él quería cine y sólo íbamos al cine, pero demasiado cine: llegamos una a ver hasta tres películas seguidas, y una de ellas era Titanic.

Sus arrepentimientos los ahogaba en regalos. Peluches, puzzles, rosas y flores múltiples, videos y cintas de música... Se compró un nuevo equipo de música y me regaló el suyo, que estaba casi nuevo y que era enoooorme. Me compraba ropa, sobre todo en la tienda donde trabajó algunas temporadas. Me compraba anillos de oro. Acabé odiando los regalos, que tapan carencias pero no consiguen ocultarlas del todo.

Me llevaba a comer a restaurantes elegantes. Me llevaba de viaje con el coche. Un día, me vino a buscar a la universidad. Yo estaba estudiando para un exámen. Él había traído el coche de su padre (sin permiso, por supuesto) y me dijo que dejara todo en la biblioteca y me metiera en el auto, que volvíamos pronto. Yo estaba preocupada por todas mis cosas que quedaron en la biblioteca. Y no sabía a dónde íbamos. Él enfiló por la carretera y no decía palabra. Se sucedían los kilómetros y yo seguía sin saber nada. La sorpresa y la sensación de falta de control sobre la situación me mataban de la angustia. Cuando quise darme cuenta, estábamos en Navacerrada (puerto de montaña a las afueras de Madrid), "disfrutando" de la primera nevada de la temporada. Y puse "disfrutando", así, entre comillas, porque yo con la angustia no disfrutaba de nada, y porque además, sin saber los planes de Carlos, había llegado sin abrigo y me moría de frío. Ahí llegué a la conclusión de que ODIO las sorpresas.

Fuimos con sus padres de viaje a Lourdes. Un fin de semana. Al llegar, tomaron dos habitaciones y pretendían que yo me quedara durmiendo con la madre mientras el padre dormía con sus dos hijitos varones. Al final, la cosa quedó repartida equilibradamente por edades y decidieron que que no tenía por qué pasar nada si yo dormía en la misma habitación con los dos hijos (cada uno en su cama, claro!).

Los temas más duros incluyen a sus padres, su comportamiento controlador y manipulador, sus presiones para que fueramos a misa y a catequesis de adultos y, por supuesto, culparme a mí cuando su hijo decidió que no quería más misa. También incluyen falta de respeto por las cosas de Carlos, lecturas de las cartas que nos escribíamos para ver que era lo que yo le decía. Y una vez que llamé a casa de Carlos y él no estaba, me contestó su madre y me pidió mi teléfono con la excusa de dárselo a alguien que conocía que buscaba baby sitter. Al final, el teléfono lo quería para hablar con mis padres a escondidas, del contenido de las cartas. Las largas conversas con la madre de Carlos, que me lloraba por el comportamiento de su hijo y me pedía que yo lo convenciera para que fuera a la universidad, para que se levantara temprano en las mañanas, para que se convirtiera en un chico de provecho.

Con Carlos varias veces hablábamos de casarnos. Pero de verdad que no daba para más esa relación. Si lo pienso, creo que la relación nació muerta. Lo que no sé es cómo duro cuatro años y medio. El último año, prácticamente todos los meses discutíamos porque yo lo quería dejar, y él me lloraba para que no lo deje, y yo me arrepentía y le decía que no. Finalmente, un día tomé la decisión y se lo volví a decir, pero con firmeza. Él se sintió morir, se fue. Pero regresó al rato, repuesto, y me dijo que fuéramos al cine. Pero esta vez, como amigos. Y fuimos. Y ahí se acabó. Tres semanas después quedé con él. Un amigo mutuo ya me había dicho que la noche anterior habían quedado con unas chicas. Yo le pregunté, y él no pudo responder, pero yo ya sabía: él estaba con otra.

Hace algunos años me escribió a mi correo. Me había localizado poniendo mi nombre en Google. Me desesperó un poco la sensación esa de "gran hermano". En España es común que cuando ya se acaba una relación, se acaba y punto. Ya no se puede ser amigos, ya no se puede continuar pero de otra forma, ya no hay contacto. El hecho de que él intentara retomar el contacto me chocó. Yo le dí largas. Y no sé más de él.
Lo puse en un comment, pero mejor lo dejo más a la vista de todas. Ahí va!

Gracias a todas por los halagos! La verdad es que estaba temerosa de lo que pudiera suceder con esto de las fotos, no sé, por ser algo tan personal (y yo tan poco fotógrafa/fotogénica). Pero la verdad es que estoy muy contenta de haberlo hecho. Me alegro que haya creado tanta expectativa. Me han hecho reir ayer y hoy un montón. ¡¡¡¡Las quiero, chicas!!!

P.D. Ahora me emocioné!

Flickr

Me decidí a abrir mi cuenta de Flickr. Supongo que forma parte de esta onda que me ha dado de darme a conocer tal cual soy. Primero mi nombre, ahora mi cara! ¿qué será? La verdad es que fotos tengo pocas y por lo general no me gusto como salgo. Así que me siento rarísima mirando mis fotos y en todas viéndome la cara de tonta! Pero ahí está. Tengo que escanear y subir las del viaje a Argentina. Pero me llevará mi tiempo.

Anoche, tras abrir mi cuenta, empecé a navegar por las fotos de las amigas. Amenazo con incorporarlas como contacto!


P.D.: Aún recuerdo que le debía esta a Marian, que me pidió que mostrara fotos para ver si era verdad que R. y yo hacemos buena pareja.

domingo electoral

Para que no me digan que todos mis post son pesimistas y negativos, aquí va uno con onda. Reconozco que me cuesta hacer uno con onda y siempre, siempre, siempre le encuentro el lado negativo a las cosas. Definitivamente, mi vaso está siempre medio vacío. Pero algunos momentos me hacen sentirme bien. Un rato agradable con los amigos, esos que cuesta hacer y que sin embargo, no importa el tiempo, se mantienen.

Unos amigos nos invitaron a su casa ayer, con la excusa de un "almuerzo electoral". Siendo las elecciones en España y al cerrarse las mesas electorales a la hora del almuerzo, la idea era juntarse y ver los resultados. ¡¡¡¡Super plan!!!! Bueno, cuando la compañía es agradable, el tema es lo de menos. La promesa de ricas viandas españolas para amenizar el almuerzo nos hizo la boca agua.

Los que ofrecieron la invitación son una pareja que yo denomino *mixta*: de peruana y español. Estábamos invitados R. y yo y otra pareja mixta (de peruano y española), además de una chica española y una peruana que reside allá y está por aquí de visita. El almuerzo era tipo buffet frío, con patés, la ansiada tortilla de patatas (hacía siglos que no comía una!) y salmorejo (una especie de gazpacho un poco más espeso). Un menú ideal para estos días de calor que estamos pasando.

La compañía era muy agradable y la conversación, como no podía ser otra, se centraba principalmente en política. A quién votaste, que crees que va a pasar, como has visto la pasada legislatura, mira a ese político que sale en televisión que mal me cae!...

Entre medias, la conversación varía un poco, se saltan a varios temas, y en medio de una conversación trivial sobre el precio de los alquileres menciono de pasada que sigo viviendo con mi suegro. Uno de los que están conversando me dice que tiene un piso en alquiler y que el inquilino lo está dejando a fin de mes, que si nos interesa. El piso parece tener buenas condiciones y el precio está muy razonable. No es la zona que yo estaba buscando (pensaba en algo más cerca del trabajo de R.) pero la idea de encontrar un sitio para nosotros nos seduce. Queda hacer cálculos para ver si nuestros ingresos nos permiten hacer el cambio, y, claro está, la visita de rigor para ver el lugar. ¿se imaginan? Aiiiiisssssss, ya estoy como en el cuento de la lechera! Aún no lo he visto y ya estoy fantaseando.

Después del almuerzo y de ver los resultados (más o menos esperados), tomamos algo fresco en una cafetería cerca de la casa de estos amigos y regresamos a nuestra casa pasadas las 8 de la noche. Fue un lindo día.

una historia un poco vieja

Un comentario de Marian en este mismo blog me recordó de pasada una anécdota de hace ya mil años. Como me parece bonita y constructiva, la voy a contar.

A los pocos meses de llegar aquí, una amiga de R. nos invitó a una reunión en su casa. Quería presentarme a una amiga española, que había venido hacía ya tiempo con la cooperación internacional. En realidad (al menos hasta donde yo sé) los españoles no tenemos esa cosa de encontrarnos con un español y ser amigos inmediatamente. Pero como los latinos si sienten afinidad enseguida con sus compatriotas, se empeñan en invitarme a ver otros españoles. Esta chica era de Madrid (como yo). Y nos sentamos a conversar un rato. Al poco tiempo, un invitado nos ve conversando y nos pregunta de dónde somos. Canchero nos dice "ah, se han hecho amigas porque las dos son de Madrid. Si una fuera de Madrid y la otra de Barcelona ya no serían tan amigas". El chico en cuestión se las intentaba dar de conocedor de la idiosincrasia española y de la rivalidad de ciudades como Madrid y Barcelona. Pues la verdad es que fue difícil explicarle que yo sí conozco gente de Barcelona con la que me llevo bien. Y no quería decirle lo que de verdad pensaba: que si él piensa que llevarnos bien es que todavía no la había acogotado en presencia de todos los invitados a la fiesta y mantenía mi sonrisa y mi conversación alturada pese a las tonterías que le estaba oyendo decir, entonces sí, nos llevábamos bien.

Digo, es que a esa altura de la velada (y debían haber pasado veinte minutos o media hora) yo ya había descubierto que la chica era una desubicada y me caía profundamente mal. Y voy a tratar de explicar por qué, que es al punto que quería llegar.

Una de las cosas que me dijo fue "En Perú se vive muy bien". Yo llevaba poco tiempo, pero muy bien no me parece un calificativo muy acertado. En Perú se sobrevive, la mayor parte de la gente sobrevive y unos pocos privilegiados viven bien. Andando la conversación descubrí por qué ella consideraba que se vive bien. Me dijo que ella trabajaba para la cooperación, cobrando su sueldo en Euros y pagado a precio de vivir en España. Ya, con eso sí que se puede vivir bien. Pero no todos viven así! de hecho son pocos los que tienen un sueldo a la Europea para vivir en Perú. El otro punto, que fue el que ya me dejó estupefacta y terminó de rematar la conversación y la "naciente" amistad fue cuando me dijo que en caso de ponerse mal, ella se tomaba el primer avión y se hacía atender en España por la Seguridad Social española. Que claro, quedarse aquí a que la atiendan en el hospital si la tienen que operar, ni en sueños!

Así claro que se vive bien en el Perú. Teniendo en cuenta que no tienes que enfrentarte a los bajos sueldos y los malos servicios sanitarios que hay, por supuesto. Claro, ya no indagué más ni le pregunté qué haría si la tienen que operar de urgencia y no se puede tomar el primer avión para Madrid. Es fácil quedarse con lo bueno y mirar para otro lado con las cosas malas. Pero la mayor parte de la gente que vive en este país (incluída yo) no podemos tomarnos el primer avión a España para hacernos atender por los médicos de allá.

Asuntos varios

Hoy fuimos todo el día a hacer trámites. R. tiene que presentar sus papeles en su nuevo trabajo (se lo dieron!!!!), trabajo que va a simultanear con el que ya tenía. Pero le exigen que presente un montón de cosas: su currículum sustentado (con fotocopia legalizada notarialmente de su título y de todos los documentos que aporte para demostrar lo que estudió y trabajó anteriormente), partida de nacimiento, documento de identidad y ene cosas más que ya está reuniendo. Empezó el día con el notario. Terminaron rápido, felizmente. Yo tuve que ir a ver mis papeles a migraciones (pagar el impuesto como todos los años, solo que además este año tengo que renovar mi carnet). No fue nada mal! Por una vez parecieron hasta simpáticos y todo.

Al salir, almorzamos algo. El restaurante se llama "España" y no porque tenga comida española. Tienen comida peruana, pero se encuentra en la Av. España y recibe el nombre de la calle. En una mesa, un señor se queja a los gritos porque el camarero no le atiende. No hacía falta escuchar su acento para darse cuenta de que es español. La nacionalidad la llevamos no sólo en el acento, sino también en el carácter! R. le saluda y le pregunta cuánto tiempo lleva aquí. El tipo responde "siete años". Conversamos un momento y luego nosotros nos vamos a nuestra mesa. Antes de irse, el señor nos saluda respetuosamente. Pero la cosa está hecha: los españoles solemos protestar por lo que creemos justo y a los gritos. Una de las cosas más importantes es la atención en los lugares públicos. Eso que aquí la gente no entiende.

Después de almuerzo tenemos que ir a buscar su partida de nacimiento. El registro civil de Miraflores tiene su salita de "lactario" para que las mujeres que vengan con sus bebes puedan darle de lactar y tiene también un cambiador. Muy moderno y bien acondicionado. Se nota que era Miraflores (barrio elegante donde los haya). Claro, el precio de la famosa partida de nacimiento es alto!

Al salir, llevar mi voto a correos para que lo hagan llegar a la Embajada Española. Es una cosa un tanto rara eso de llevar el voto como una carta al correo. Se me hace un tanto impersonal. Extraño la acción de meter tu voto en la urna. Bah, mientras contabilice, todo vale!

Después nos vamos a una heladería de Miraflores a tomar un helado. La heladería está sobre el parque de Miraflores, y se llama "El Parque". Es linda. Venden los helados más afamados de aquí. Hacen copas de helado de sabores especiales, con forma de chinito, pinocho, gatito, pato y otros diseños muy sujerentes. Claro, el precio va en consonancia con el barrio elegante y la ubicación. Pedimos un helado y nos sentamos en una mesita. La camarera nos informa que los helados son "al paso" (para llevar) y la mesita está reservada para restaurante. Me levanto ya enfadada como nunca. Pagas caro por un helado y no te puedes sentar en la mesita! Para sentarse hay unos banquitos de madera (sin mesita) en la otra sección de la heladería. Nos acomodamos de mala manera a compartir nuestra copa de helado. Estábamos tratando de que no se nos caiga el helado: hace poco más de un mes comiendo helado en la calle a R. se le cayó su helado porque la tipa no se lo puso bien en el barquillo y no queríamos repetir plato. En esas estábamos cuando pasa uno de los trabajadores con su fregona para limpiar el piso y nos pide que levantemos los pies para pasar la fregona por debajo!!!! Yo le increpo que se ponga a limpiar en otro momento, no cuando yo estoy tratando de comer mi helado! Se acabó. No vuelvo más! Me sentí maltratada.

De ahí nos fuimos a una cafetería mejor, de hecho de las más famosas de Miraflores, donde la atención es muy buena. Al menos, con el café, que se nos pase el mal humor. Igual llegué a casa con dolor de cabeza.

Mi reflexión mientras tomábamos café era que el problema del Perú es la atención al público. Se insiste en que este es un país turístico, que se quiere atraer al turismo extranjero que viene con dólares y que trae divisas. Pero no se comprende que parte de esta atención, de hecho la parte más importante, es el servicio de hospedaje y restauración que le das al turista. Y ese servicio es por lo general deficiente. El extranjero busca rapidez y eficacia. Y no lo son. Por regla general no son rápidos. No es la primera ni la segunda vez que tengo problemas en cafeterías o restaurantes por la atención en general. Les cuesta hasta ponerte un café. Recuerdo especialmente un desayuno en la plaza de Armas de Arequipa (sorry Erika!) que se supone que era un sitio para recibir turistas y la camarera para poner un desayuno se demoró más de cuarenta minutos! Cinco minutos para aparecer cuando ya estábamos sentados (y el lugar estaba casi vacío). Otros cinco para traernos el café (se olvidó la leche, el azúcar, la cucharilla, las servilletas, las tostadas, la mantequilla y la mermelada). Por supuesto, para pedir cada una de las cosas que van entre paréntesis el lapso de espera era de casi cinco minutos! Ahora sí, culpan desde el gobierno a la huelga en Cusco por la pérdida irreparable de la imagen del país que va a afectar al turismo (y también afectará a la grabación de la última película de James Bond). Pero no culpan a la falta de eficacia a la hora de atender en un restaurante o cafetería. A la falta de profesionalismo de las empresas de turismo. Al negociado que tienen los alcaldes (sobre todo el de Aguas Calientes) que aprovechan los destinos turísticos también para lucrar.

Son tantas las cosas que cuando las veo me da rabia! Es un país hermoso. Por eso enerva ver que lo maltratan así. Tan injusto!

Pap

Marian escribe en su blog sobre el tema del Papanicolau. Y yo quería contestar sobre mi último pap (hace más de tres años! soy lo peor, pero es que pudo conmigo, lo juro), pero la cosa fue tan, pero tan llamativa que daba para un post. Aquí va:

Aquí para cualquier consulta al médico tienes que esperar cola afuera del hospital a las cinco de la mañana (más tarde, la cola es tan larga que ya no tienes cita para ese día y tienes que volver al día siguiente a las cinco). Abren, por supuesto, a las nueve. Y tiene que estar el paciente para ser atendido en ventanilla (de locos! se supone que estas "enfermo" e igual tienes que esperar tu cola!). Siguiente paso: solicito hacer mi examen de mamas y pap. Bien, pague en caja. Pago. Me dicen que tengo que volver en la tarde, porque pese a todo la cola cuando llegué ya era larga y no quedaba espacio hasta la tarde. Al volver en la tarde, buscar el consultorio en el que me tocaba. Esperar hasta que llamen. Cuando me llaman, me atiende una enfermera que me dice que me desvista entera y me ponga la sabanita alrededor del cuerpo. Que me suba al coso ese y abra las piernas. Ahí estaba yo con las piernas abiertas, mientras la enfermera sale de la habitación. El médico, todavía yo no lo había visto. Recién mientras estaba tumbada esperando me doy cuenta que la habitación no tenía cuatro paredes, sino sólo tres. Las dos laterales y la que tenía la puerta. Del otro lado, una cortina separa el cubículo de un pasillo largo. Escucho al doctor que está con la paciente del cuarto del costado. Acaba con ella y parece gritar “Neeeeext”, porque en un momento lo tengo junto a mí. Me mete el cosito ese en mis partes íntimas, aguanto el tipo como puedo, porque ya sé que un pap es un pap. Y cuando yo pensaba que ya terminó y se acabó el calvario, me hace un tacto rectal! Ni me habían avisado de que el servicio incluía semejante cosa! Creo que no avisan para que la persona en cuestión no se eche para atrás antes de empezar. Lo hacen así, sin decirte nada. Y yo con el dedo ahí puesto para el despistaje de cáncer de colon. Acabado semejante susto (mientras el doctor, por supuesto, me decía “tranquila, tranquila” Tranquila mis pelotas!), me hace el chequeo de mamas. Parecía estar bien. Pero con el doctor ya termino. Dos minutos que demoró en hacer sus cosas y se fue para otro consultorio. Yo me imaginaba como era el doctor pasando por el pasillito y todas en posición detrás de la cortina, con las piernas abiertas esperando turno. El resultado, lo pides en unos días afuera!

Aunque al parecer mis mamas no tenían nada raro, yo pido una eco para cerciorarme. Al fin y al cabo, la cita era por la eco y no por otra cosa. De la eco recuerdo los pasillos, también tugurizado todo, éramos como un grupo de cinco o seis que nos juntaban en una salita y de ahí nos pasaban al sitio de la eco, una por vez (una se desnuda mientras aún están atendiendo a la anterior). No fue demasiado mal, casi ni recuerdo. Recuerdo a la chica tratando de explicarme lo que veíamos en el monitor y yo no entendía nada. Lo que me molestaba o me hacía sospechar era finalmente cumulitos de grasa. Nada raro.

Cuando volví a los diez días a recoger mis análisis (creo que fueron como diez días o más, ya mi mente ni se acuerda de esos detalles), me dicen que tengo que hablar con la enfermera en una ventanilla. La enfermera estaba sentada en la mesa junto a la ventanilla. Y todos los que esperábamos resultados haciendo cola desde la ventanilla hacia atrás. Me acerco para preguntar y tienes a tres personas detrás empujando para que te salgas de la ventanilla y recibir sus resultados, mientras la enfermera trata de explicarte qué son las siglas que aparecen en los resultados. El ruido y la falta de privacidad me mataron! Y el hecho de no poder preguntar cómodamente al doctor sobre mi caso.

Y si pasa algo? No sé. Pero ser tratada como una vaca en el matadero es lo peor que puede pasarte. Y mucho más con algo tan sensible como tu vagina.
Vengo con un poco de retraso del fin de semana. Pero ya me estoy recuperando. Finalmente me dieron respuesta a ese trabajo que tanto esperaba. Va a ser que no. La excusa: que como R. ya trabaja ahí, y somos pareja, como que yo estoy de más. Según R. mi entrevista fue de las mejores que han tenido para ingresar este año. Pero el tema de ser pareja no da. No entiendo. Se supone que para dictar en la universidad no debería ser tan importante. De hecho hay miles de universidades en las que trabajan a la vez matrimonios y nunca pasó nada. Pues igual es que no.

Pienso que esto también es parte de mi carácter. En lugar de apostar a más, seguir buscando, salir a comerme el mundo, me quedo plantada, estoy esperando lo peor y creo que voy a buscar siempre el no y nunca el sí. Para no tenerme que enfrentar a mis miedos si es que sale que sí. Prefiero el no por anticipado y seguir regodeándome en que si me lo hubieran dado habría demostrado lo que valgo (y así sigo sintiendo que valgo algo) a que me digan que sí y cagarla definitivamente. Una versión retorcida del dicho ese "más vale permanecer callado y parecer tonto que abrir la boca y confirmarlo". Una cagada total.

Efectivamente, como no podía ser menos, me bajó el ánimo el viernes después de la noticia. Bronca en casa, claro, para rematar. Mi postura: "compadézcanme, pobrecita de mí, necesito consuelo porque me siento hasta el queso". La de R.: "con compadecerse no llegamos a ningún sitio, hay que buscar remedio y no consuelo, pareces una niña pequeña, madura de una vez".

Si a esto le sumamos que me estuvo dando guerra todo el fin de semana un uñero de porra (que parece que va en camino de curación) y que estuvimos lidiando con el tema perro (veterinaria, horas perdidas tratando de ponerle una campana, cambiarle la campana, arreglarle la campana, la campana no le sirve, gastamos plata por las puras), el fin de semana fue de órdago.

Ahora estoy un poco mejor, pero escribiendo parece que me vuelve el desánimo. R. se ha ido a una entrevista de trabajo. Le llamaron a último momento para que dicte también en otro sitio. Compatibilizar dos trabajos va a ser duro, pero al menos en este le van a pagar un poco mejor y probablemente estemos mejor este año. Andando el tiempo se verá.

Me alegro por él. Pero me queda ese resabio amargo de que en la "competencia" de la vida entre él y yo, yo siempre tengo las de perder. Yo soy siempre la mujer en la sombra. Y eso me desespera a veces, pero creo que no tengo los ovarios para cambiarlo.