Algunas veces me he preguntado por qué no conservo amigos de hace largo tiempo (como mucha gente que conozco, que conserva amigos por décadas) y creo que hoy he llegado a la conclusión de por qué.
Si ya de por sí tengo un caracter poco amigable (mis alumnos ahora me insisten en que tome tila, manzanilla o cualquier infusión relajante, porque soy muy "renegona") a eso hay que añadir que soy la típica, típica, típica "mete-patas".
¿Se puede saber quién me dio una boca tan grande para decir lo que no debo en el momento más inconveniente? Hoy estropee una fiesta sorpresa. Eso es lo que quería decir. (¡que roche!)
Actualización: Ahora con más calma explicaré como fueron los acontecimientos. Me informaron la semana pasada de una fiesta en ciernes entre la gente que trabaja en mi instituto. Una fiesta para festejar las próximas nupcias de una de las chicas del equipo. Y al día siguiente, cuando fui a trabajar y me encontré con esta chica le dije que sabía lo de la fiesta. Ella me dijo "¡no! ¿una fiesta? ¡yo no sé nada!" "Sí, claro, porque alguien se casa pronto..." "Ah, sí, yo me caso, pero no sé nada de una fiesta. Seguro que me preparaban una fiesta sorpresa y ya la estropeaste" Gluuuuppppsssss! Así que hoy que veía a la persona que está organizando la fiesta y que me había contado en un principio, tuve que confesar. Se hace duro confesar estas cosas. Y ella me confirmó lo que yo sospechaba en un principio: NO era una fiesta SORPRESA. ¡NO!. Uffff, respirar. Entonces le dije lo que la homenajeada me contestó: "Seguro que me preparaban una fiesta sorpresa y ya la estropeaste". Mi amiga me dijo algo memorable: "¿eso te contestó? ¡¡¡¡qué espesa!!!!" Precisamente.
...Saturno, Urano, Neptuno y....¿qué?
Pues... ¡y nada más! Ahora hay que aprenderse los planetas de nuevo, porque resulta que a mano alzada los astrónomos del mundo han decidido que Plutón ya no es un planeta. ¡Toma esa!. Años venga a estudiar y ahora nos vienen con estas. ¡Habráse visto!
Cuando uno siente vergüenza ajena...
Hoy uno de los Congresistas peruanos hizo un comentario poco atinado en el Congreso Peruano (no creo que haya expresión más adecuada que la muy peruana "qué roche!" -N. del T.: vergüeza-) anunciando de manera poco elegante que el Presidente Paniagua (aunque ya no ejerza el cargo, todo aquél que ha sido presidente mantiene el título) había fallecido. Poco tiempo después se desmintió la noticia.
Cotidianidades (III)
Siempre me pasa lo mismo. Por eso muchas veces pienso que soy "piña" (N.del T.: "gafe", persona a la que le llueve la mala suerte como chaparrón en la selva). Y sí, soy piña. Me pasa generalmente en reuniones grandes, veinte personas (o incluso más) sentadas a la mesa y yo, por azar del destino, generalmente acabo en alguna de las cabeceras, con la típica persona pesada, repelente, insolente ("bomba"). Uno nunca espera que justo en una mesa tan grande te tengas que enganchar a la peor conversación de toda la mesa y además que te tengas que enganchar a ella durante toooodo el almuerto y durante tooooda la sobremesa. Pero a mí, siempre me pasa. Ya tendría que tenerlo interiorizado como parte de mi personalidad. Como no podía ser de otra forma, hoy me tocó. Mesa enorme, bulliciosa, llena de carcajadas y de amigos y yo sentada casi en la cabecera y en conversación con la más pesada de la mesa. Hablando de su filosofía de vida, por supuesto, que recomienda (casi impone en la conversación como la única buena y viable) por encima de cualquier otra, porque total, las opiniones de los demás parecen no tener importancia. Tan poca importancia tiene, que ni te escucha cuando tratas de responderle algo con sentido.
Dos perlas: "yo digo que todos deberían visitar al psicólogo dos veces al año, igual que al odontólogo" y cuando le dijo a la persona que se sentaba al lado mío (no podía ser otro que R.) "me parece muy bien que vivas con tu padre y que tengas contacto con él, hay que estar cerca de la familia" (Cuando lo pienso, todavía las lágrimas luchan por salir de mis ojos, mientras yo lucho por contenerlas)
¿Por qué siempre me tocan a mí?
Dos perlas: "yo digo que todos deberían visitar al psicólogo dos veces al año, igual que al odontólogo" y cuando le dijo a la persona que se sentaba al lado mío (no podía ser otro que R.) "me parece muy bien que vivas con tu padre y que tengas contacto con él, hay que estar cerca de la familia" (Cuando lo pienso, todavía las lágrimas luchan por salir de mis ojos, mientras yo lucho por contenerlas)
¿Por qué siempre me tocan a mí?
Se siente bien
El fin de semana pasado fui a una reunion con gente que hacía tiempo no veía. Este fin de semana, igual. En ambas ocasiones varias personas me dijeron: "se te ve muy bien", "se nota que has adelgazado"... Se siente muy bien, sobre todo cuando te lo dicen. Espero todavía poder hacer un esfuerzo más y luego ¡¡¡¡de compras!!!! (hay que renovar todo el vestuario).
Cotidianidades II
Viernes, otra vez. Abrir los ojos con la sensación de lunes (de primer -y único- día laborable de la semana). Tres horas con los monstruos. Repito: tres horas. Tres. Interrumpidas por el break. Casi mejor que no hubiera break, porque el hecho de hacer break después de la primera hora convierte toda esa hora en una larga sesión de break dentro del aula. Y las dos horas después del break, también. Para que lo vamos a negar. Tres horas como siguen:
Profe, ¿puedo ir al baño?
Miss, ¿por qué me ha jalado (N. del T.: suspendido)?
Miss, ¿puede repetir eso que dijo hace diez minutos?
Profe, profe... Miss...
(Aclaro, por si no lo parece llegados a estas líneas, que los susodichos "monstruos" tienen entre 17 y veintimuchos y estudian -se supone- para ser empresarios el día de mañana.)
Por cierto, me encanta enseñar, pese a que vuelvo a casa como si me hubieran dado una tunda de palos.
P. D.: sé que me quejo de vicio. Que al final tres horas son poco para alguien que está más acostumbrado que yo a lidiar con ellos, conozco -los tengo como ejemplo a ¿(no) seguir?- a profesores de veinte a treinta horas dictadas por semana. Todavía no tengo claro si les envidio.
Profe, ¿puedo ir al baño?
Miss, ¿por qué me ha jalado (N. del T.: suspendido)?
Miss, ¿puede repetir eso que dijo hace diez minutos?
Profe, profe... Miss...
(Aclaro, por si no lo parece llegados a estas líneas, que los susodichos "monstruos" tienen entre 17 y veintimuchos y estudian -se supone- para ser empresarios el día de mañana.)
Por cierto, me encanta enseñar, pese a que vuelvo a casa como si me hubieran dado una tunda de palos.
P. D.: sé que me quejo de vicio. Que al final tres horas son poco para alguien que está más acostumbrado que yo a lidiar con ellos, conozco -los tengo como ejemplo a ¿(no) seguir?- a profesores de veinte a treinta horas dictadas por semana. Todavía no tengo claro si les envidio.
Paradoja
Ayer decía que la realidad no existe, que nosotros la inventamos o la creamos al observarla, al tratar de captarla y luego al reproducirla con palabras, con imágenes, etc.
Me faltó incluir un dato que no creo que todos mis amables lectores sepan: yo soy profesora, y mi curso se llama "Realidad Nacional e Internacional".
Me faltó incluir un dato que no creo que todos mis amables lectores sepan: yo soy profesora, y mi curso se llama "Realidad Nacional e Internacional".
Manipulación y prensa
Uno de los temas de los que más me gusta hablar es prensa. Aún no tengo bien definidos los límites de lo que pienso debería ser la prensa, cómo funciona, que cosas son y no son... Es difícil. Lo había elegido como tema de tesis (estará esperándome para cuando mi cabeza se haya aclarado y la pluma no me sea esquiva) pero me quedaba la sensación (siempre me ha quedado y sigue siendo así, por el momento) de que me falta tener una idea cabal de lo que debe ser la prensa para poder ponerlo todo por escrito. Pero voy desentrañando algunos misterios.
Ahora, muy a cuento con lo que quiero decir, estoy leyendo "El pintor de batallas", de Arturo Pérez-Reverte. Casi acabo de empezar, pero ya me enganché. Y es que el tema es espléndido. Encuentro en sus reflexiones bastantes puntos de conexión con las mías, elementos que yo he creido intuir, pero que todavía no tengo verbalizados., y que él verbaliza con su pluma soberbia, con su trazo firme y seguro, con su precisión de cirujano.
Las noticias de hoy me descubren, cuando la vorágine periodística estaba a punto de desanimarme del todo, una noticia que me interesa: "Reuters retira 920 imágenes de su archivo tras descubrir manipulación en fotos de guerra". Les cuento lo que dice el artículo:
Un reportero gráfico que trabajaba para Reuters como fotógrafo independiente ya no lo hará más. La agencia descubrió (después de las quejas de comunidades de blogs) que por lo menos dos de las fotografías que habían publicado del mencionado fotógrafo estaban manipuladas con fotoshop (añadiendo más humo para aumentar el dramatismo de una foto de Líbano; o dos misiles más en otra de las fotos). El fotógrafo se ha excusado diciendo que sólo retocaba marcas de polvo y errores que había cometido debido a las circunstancias en que se tomaron las fotografías.
Y vuelta al tema de marras que me ronda en la cabeza desde hace tanto tiempo: realidad, periodismo, manipulación, imparcialidad.
Antes de atacar al tema de fondo, dejaré claro algo: retocar fotos, cambiar o agregar cosas a una fotografía es manipular. Y es "maaalo". Punto. Bien hecho, por tanto, por parte de Reuters, el decidir no publicar la fotografía de este fotografo en cuestión y esperemos que sea de escarmiento para otros que intenten hacer lo mismo.
Salvado ya este primer elemento (modificar la fotografía es manipular) hablemos de otros modos de manipular. O de otros modos de "parcialidad". Ninguna fotografía, de por sí, es imparcial o representa "la" realidad. Antes que eso: NO EXISTE "LA" REALIDAD. Al menos, yo no creo que exista. Digamos que es una referencia, o que existe en sentido filosófico, abstracto, pero al final es imposible de asir, de percibir nítida y sin desvirtuarla, por lo tanto cualquier proceso que el ser humano utilice para intentar "captar" o "apropiarse" de la realidad termina alterándola y -por decirlo de algún modo, o quizá del modo más brusco posible- "destruyéndola". El resultado no es real y, desde luego, no es imparcial. La simple selección de elementos dentro de la realidad (eliminando, necesariamente, aquellos elementos que no interesan en la historia a contar -las noticias también son historias-) modifica el escenario. Y no se puede contar todo. O no todo parece relevante para la persona que lo presencia o que lo cuenta. Lo que descarta ya forma parte de la toma de posición frente a la realidad. En una foto también se descarta: lo que no entra en el plano, lo que alteraría el equilibrio de la foto, etcétera.
El segundo modo de modificar la historia que pretendes contar es el modo en que la cuentas: en el periodismo escrito, las palabras que utilizas como "muebles" de tu historia; en el periodísmo gráfico, el encuadre, la luz, la velocidad del obturador, la sensibilidad de la película... Todo ello contribuye a "crear" la historia, a darle forma, a darle "tú" forma. Si uno de los elementos que han llevado a Reuters a eliminar las fotografías de este fotógrafo era que oscureció con fotoshop el color del humo ¿no se puede hacer eso con diferente sensibilidad de película o velocidad de obturación o apertura del diafragma? ¿no cambia eso los colores, la intensidad de la fotografía, la luminosidad? Y me pregunto, aunque todavía no he encontrado la respuesta ¿no es eso mentir?
Digo que no he encontrado la respuesta porque en el fondo no estoy segura de que sea malo, de que se deba criticar y repudiar la parcialidad. No creo que la parcialidad exista, no estoy diciendo eso. Creo, estoy casi convencida y me juego por ello (ya en este blog lo he hecho varias veces) que la parcialidad lo es todo. Y creo que tenemos que aprender a convivir con ella y respetarla, y establecer nuevos puntos de partida desde ahí.
Ahora, muy a cuento con lo que quiero decir, estoy leyendo "El pintor de batallas", de Arturo Pérez-Reverte. Casi acabo de empezar, pero ya me enganché. Y es que el tema es espléndido. Encuentro en sus reflexiones bastantes puntos de conexión con las mías, elementos que yo he creido intuir, pero que todavía no tengo verbalizados., y que él verbaliza con su pluma soberbia, con su trazo firme y seguro, con su precisión de cirujano.
Las noticias de hoy me descubren, cuando la vorágine periodística estaba a punto de desanimarme del todo, una noticia que me interesa: "Reuters retira 920 imágenes de su archivo tras descubrir manipulación en fotos de guerra". Les cuento lo que dice el artículo:
Un reportero gráfico que trabajaba para Reuters como fotógrafo independiente ya no lo hará más. La agencia descubrió (después de las quejas de comunidades de blogs) que por lo menos dos de las fotografías que habían publicado del mencionado fotógrafo estaban manipuladas con fotoshop (añadiendo más humo para aumentar el dramatismo de una foto de Líbano; o dos misiles más en otra de las fotos). El fotógrafo se ha excusado diciendo que sólo retocaba marcas de polvo y errores que había cometido debido a las circunstancias en que se tomaron las fotografías.
Y vuelta al tema de marras que me ronda en la cabeza desde hace tanto tiempo: realidad, periodismo, manipulación, imparcialidad.
Antes de atacar al tema de fondo, dejaré claro algo: retocar fotos, cambiar o agregar cosas a una fotografía es manipular. Y es "maaalo". Punto. Bien hecho, por tanto, por parte de Reuters, el decidir no publicar la fotografía de este fotografo en cuestión y esperemos que sea de escarmiento para otros que intenten hacer lo mismo.
Salvado ya este primer elemento (modificar la fotografía es manipular) hablemos de otros modos de manipular. O de otros modos de "parcialidad". Ninguna fotografía, de por sí, es imparcial o representa "la" realidad. Antes que eso: NO EXISTE "LA" REALIDAD. Al menos, yo no creo que exista. Digamos que es una referencia, o que existe en sentido filosófico, abstracto, pero al final es imposible de asir, de percibir nítida y sin desvirtuarla, por lo tanto cualquier proceso que el ser humano utilice para intentar "captar" o "apropiarse" de la realidad termina alterándola y -por decirlo de algún modo, o quizá del modo más brusco posible- "destruyéndola". El resultado no es real y, desde luego, no es imparcial. La simple selección de elementos dentro de la realidad (eliminando, necesariamente, aquellos elementos que no interesan en la historia a contar -las noticias también son historias-) modifica el escenario. Y no se puede contar todo. O no todo parece relevante para la persona que lo presencia o que lo cuenta. Lo que descarta ya forma parte de la toma de posición frente a la realidad. En una foto también se descarta: lo que no entra en el plano, lo que alteraría el equilibrio de la foto, etcétera.
El segundo modo de modificar la historia que pretendes contar es el modo en que la cuentas: en el periodismo escrito, las palabras que utilizas como "muebles" de tu historia; en el periodísmo gráfico, el encuadre, la luz, la velocidad del obturador, la sensibilidad de la película... Todo ello contribuye a "crear" la historia, a darle forma, a darle "tú" forma. Si uno de los elementos que han llevado a Reuters a eliminar las fotografías de este fotógrafo era que oscureció con fotoshop el color del humo ¿no se puede hacer eso con diferente sensibilidad de película o velocidad de obturación o apertura del diafragma? ¿no cambia eso los colores, la intensidad de la fotografía, la luminosidad? Y me pregunto, aunque todavía no he encontrado la respuesta ¿no es eso mentir?
Digo que no he encontrado la respuesta porque en el fondo no estoy segura de que sea malo, de que se deba criticar y repudiar la parcialidad. No creo que la parcialidad exista, no estoy diciendo eso. Creo, estoy casi convencida y me juego por ello (ya en este blog lo he hecho varias veces) que la parcialidad lo es todo. Y creo que tenemos que aprender a convivir con ella y respetarla, y establecer nuevos puntos de partida desde ahí.
Agosto
Después de una semana de vacaciones (?), vuelta al trabajo.
(Cara de circunstancias)
P.D.: C. sólo trabaja los viernes (¡qué buen día! ¿no creen?... )
(Cara de circunstancias)
P.D.: C. sólo trabaja los viernes (¡qué buen día! ¿no creen?... )
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