Estoy cansada de los líos de la oficina. De los dimes y diretes. De que decir la verdad sea siempre meterse en problemas. De que la gente se ofenda cuando le dices algo. De que me reclamen por todas partes que cambie de actitud.
No, pues.
Los líos siguen. Madre hay una sola tiene razón: basta que haya gente para que el lío esté asegurado. No importan ni un ápice todos los títulos universitarios del mundo.
El problema es que siento que gente de 40 se comporta como si tuviera 10. Y eso me saca.
Yo tenía una amiga que le decíamos Tusitala...
(Madre hay una sola, dixit)
Una amiga que va a trabajar religiosamente todos los días de 9 am a 5.45 (o 46, 47, 48... y algunos días, concretamente el último viernes de cada mes, tiene que quedarse hasta más de las 10). Que vuelve a casa y solo se tira en el sofa a ver tele. Que los sábados y domingos tiene que aprovechar para hacer lo que no hace el resto de días (lavar ropa, limpiar un poco...) y sigue viendo tele. Que se está abandonando un poco y antes cocinaba algo para llevar al trabajo, pero ya no lo hace y prefiere comer de menu en cualquier parte. Pero siempre se queja de lo mal que se come fuera de casa.
Que ha tenido varios problemas en el trabajo, algunos confesables y otros no tanto. Algunos con solución y otros no tanto.
Que en esta semana -el miércoles pasado- cumplió un año más de vida (y como dicen en el trabajo ha entrado en el año de la crucifixión -o está para que la crucifiquen-). Y que para celebrarlo tuvo una faringo-amigdalitis que le empezó el viernes 28 (día en que tuvo que quedarse en el trabajo hasta las 10 de la noche, como les contaba antes) y que hasta ahora le sigue fastidiando un poco.
[Mientras escribo estas líneas escucho de fondo "B. ya le compró su torta a C.": uno de mis cuñados ya compró la torta para celebrar en casa, con algo de retraso, mi "un año más".]
Una amiga que va a trabajar religiosamente todos los días de 9 am a 5.45 (o 46, 47, 48... y algunos días, concretamente el último viernes de cada mes, tiene que quedarse hasta más de las 10). Que vuelve a casa y solo se tira en el sofa a ver tele. Que los sábados y domingos tiene que aprovechar para hacer lo que no hace el resto de días (lavar ropa, limpiar un poco...) y sigue viendo tele. Que se está abandonando un poco y antes cocinaba algo para llevar al trabajo, pero ya no lo hace y prefiere comer de menu en cualquier parte. Pero siempre se queja de lo mal que se come fuera de casa.
Que ha tenido varios problemas en el trabajo, algunos confesables y otros no tanto. Algunos con solución y otros no tanto.
Que en esta semana -el miércoles pasado- cumplió un año más de vida (y como dicen en el trabajo ha entrado en el año de la crucifixión -o está para que la crucifiquen-). Y que para celebrarlo tuvo una faringo-amigdalitis que le empezó el viernes 28 (día en que tuvo que quedarse en el trabajo hasta las 10 de la noche, como les contaba antes) y que hasta ahora le sigue fastidiando un poco.
[Mientras escribo estas líneas escucho de fondo "B. ya le compró su torta a C.": uno de mis cuñados ya compró la torta para celebrar en casa, con algo de retraso, mi "un año más".]
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