Idea loca

Antes de que me arrepienta y se convierta en un nuevo post que pensé y no escribí nunca.



La semana pasada se nos pasó una idea loca por la cabeza. Abandonar a Telefónica con todos sus fallos de conexión y palizas varias y cambiarnos de teleoperador. Hasta ahí, todo bien. Acaba de empezar a cablear en la zona una nueva empresa de telefonía y ya estaban de casa en casa vendiendo. Mi cuñada ya está enganchada con Telefónica para los próximos seis meses, pero le dijo a la chica que tal vez nosotros sí y ella quedó en venir a charlar el jueves 19.

Cuando llegó, lo primero que le pregunté fue por la oferta que anuncian en la tele. Me dijo de frente que nosotros no, porque la zona que nos toca es analógica y no digital y la oferta es sólo para zona digital. Pero que me podría dar un paquete mucho más barato que el otro. Me hizo la cuenta y salía más barato que lo que yo estaba pagando ahora (nota al margen: cuando se fue y repetí la cuenta me da que me la hizo mal porque a mí me salía más caro que a ella, pero incluso pagando lo que me salía a mí, me convenía porque dan más cosas que Telefónica). Me habló además de una super oferta por los dos primeros meses que me rebajaban el 50% de la factura, pero tenía que firmar ya-ya. Me dejó el contrato para que lo vea R. al volver del trabajo y prometió aparecerse al día siguiente (viernes 20) para acabar la venta.

En la noche R. y yo estuvimos hablando dos horas sobre el asunto. Yo le decía que me daba miedo una cosa: el contrato es mínimo por seis meses. Si lo rompes, te hacen pagar todo lo de los seis meses más no-sé-qué otra cosa más (creo que instalación y todo lo que se les ocurra cobrarte de más). Y yo quiero mudarme. Quiero mudarme. ¡¡¡QUIERO MUDARME!!! (preferiblemente lo antes posible y no quiero que sea dentro de seis meses). Como son una compañía nueva, no están disponibles en todos los distritos. Si, con lo difícil que es encontrar departamento, además le tengo que añadir que tiene que ser en una zona donde el nuevo teleoperador esté funcionando... creo que la cosa se complica demasiado. Pese a mis dudas, nos miramos R. y yo: que sí, que no... finalmente que sí. ¿Sí? Sí. ¿Tú también opinas que sí? Sí.

Viernes. Llama la chica para confirmar la cita y le pedimos que venga un poquito antes porque R. tiene que irse a trabajar en la tarde. Pensábamos que era cosa de un momento y ya. Cuando llega lo primero que me dice es: "cambiaron las cosas, todo lo que te dije ayer no, ahora sí te puedo ofrecer la oferta que tú querías, la que sale por la tele, la de cable digital". Empiezo a pensar y puede ser, es más cara (en realidad lo mismo que pago por teléfono e internet ahora, pero en lugar de eso tengo teléfono con más minutos para hablar, internet con más espacio de banda y por añadidura cable digital con 130 canales) pero está dentro del precio que yo quería. Un pequeño problema: es plan "control" y tiene bloqueadas las llamadas a celulares.
- ¿y no se puede pedir teléfono abierto?
- A ver, espera que consulte con mi jefe... sí, pero cuesta cincuenta soles más.
- Se me sale del presupuesto. ¿y la oferta que me dijiste ayer de 50% de descuento los dos primeros meses?
- Esa tampoco porque es sólo en zona analógica.
- Estuve viendo la oferta en la página web de ustedes y no dice eso. ¿cómo puede ser que en internet diga una cosa y usted me diga otra?
- Hable con mi jefe...

Me pone al teléfono con el jefe, que en lugar de contestar por qué en Internet la empresa dice una cosa y en persona dice otra (que era mi duda) me trataba de convencer de que esta nueva opción era mejor, que el cable digital permitía que tu pudieras saber quién te llamaba por teléfono con un aviso que salía en la pantalla de tu televisor. Yo insisto pero él se hace el loco y me dice que es porque esa misma mañana le habían confirmado que mi zona no era "análoga" (sic) sino digital y que por eso ya no puedo tener todo lo que me habían dicho ayer. Para rematarla me dice "es que hasta esta mañana no sabíamos si iba o no a haber posibilidad de vender en su zona". Osea: que yo iba a firmar un contrato y que después de una semana me iban a decir que era aire, que no sirve porque ellos no trabajan aquí. "¿y por qué vino la señorita a vender algo que no existía hasta esta mañana?" "No era una venta, era una pre-venta" Y la señorita diciendome que ella no tenía ni idea de eso de la pre-venta. R. se pone al teléfono con el jefe. No sé que le dice porque sale de la habitación mientras yo le cuento a la señorita que eso no es lo que acordamos y que yo no me puedo fiar de una empresa que un día dice una cosa y al día siguiente dice otra y que lo que dice es diferente que lo que dice la página web. La señorita me dice que es la primera vez que tiene este tipo de problemas con una venta. Claro, porque el resto de la gente no investiga lo que compra, no analiza al detalle los problemas, no se lo piensa con detenimiento. R. y yo sí.

Sigo queriendo cambiarme, pese a todo. Porque Telefónica son igual de mentirosos con las ofertas, porque son igual de fastidiosos con todo, porque además sus servicios son más caros. Porque todo el tiempo el internet se corta o baja la velocidad por congestión de la linea. Porque te llaman para que contrates más línea (pagues más caro) con el fin de que no se sature. Y porque aunque contrates más línea no te pueden garantizar que no se sature y sufras los malditos cortes del servicio.

No sé si aplicarme lo del "más vale malo conocido que bueno por conocer" o lo de "el que no arriesga no gana". Pero espero que sea después de mudarme. Y que sea pronto.

ALEMANIA, RÍNDETE

Anteayer se me juntó la depre con el SPM y bastó una tontería que me dijo R. para volver a dejarme caer. Pero ayer llamó mi amiga, para que fuera a su casa a ver el partido. Y me había prometido que si me llamaba no le iba a hacer el desplante. Así que tarde y todo agarré mi petate y me planté en su casa con un dulcecito. Partido empezado, pero vale la pena verlo con amigos y otras dos cervezas a la cuenta. (¿estoy ya desparramando mucho?). R. trabajaba, así que no pudo ver el partido tampoco. Mucha diversión, nuevamente muchos chistes y comentarios tontos para morir de la risa. Y un café después del partido, cuando R. acabó sus clases y pudo unirse a la fiesta.

Me quedo con el titular de As para hoy viernes - a esta hora ya tienen colgado el periódico del sábado-, que da título al post: ¡ALEMANIA, RÍNDETE!.

Los amigos y los partidos

Para que vean (o para que yo vea, más bien) que no todo es gris. Aunque me dejo pendiente un post sobre el "feliz" resultado de una idea loca que se nos pasó por la cabeza el jueves-viernes, no quería dejar de postear lo de ayer (y no es por sacarles cachita(1) a las italianas -naturales o adoptivas-, conste). Pero ayer nos fuimos a casa de unos amigos a ver el partido. Otra de esas parejas que yo llamo "mixtas" (él español, ella peruana). A tomar cerveza y reirnos diciendo tonterías. (creo que eso fue después de las dos cervezas que me tomé, que ya a cada tontería que se decía me daba la risa fácil y se me trababa la lengua más de la cuenta). Tenía ganas de tomar cerveza. No soy muy fanática de la cerveza, pero de vez en cuando me entran esos antojos raros y como no lo había terminado de cumplir hasta ayer, me encontré en la noche soñando con cervezas que no lograba tomarme y quedaban abandonadas en la mesa de un hotel. Bueno, iba ya por la segunda cerveza y el tercer trozo de pizza. Cuando finalmente descubrimos que nuestro amigo quería todo menos pizza para boicotear a los italianos (¡¡¡¡la pizza es italiana!!!). El partido me pareció tirando a aburrido y agónico al final. Me invitaron a ver el otro partido el jueves que viene, ya que R. trabaja...

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(1) regodearse

Página en blanco

Todos los días me levanto pensando: tengo que escribir. Se lo he oído decir mil veces a R. Hace unas semanas también se lo escuché a varios de nuestros amigos, cuando hablábamos de mi investigación. Sigo investigando, pero lo único a lo que me limito es a recopilar información porque aún no me atrevo a darle forma. Uno de los amigos me decía: cualquier texto puede mejorarse, así que escribe sin miedo y luego lo rehaces. Otro me decía: agarra los datos que ya tienes, los vuelcas en el papel y luego los vas uniendo, así no tienes la "página en blanco". Igual no escribo. Estoy en pleno bloqueo, que me bloquea también para escribir en mi blog. O me autobloqueo yo para seguir en la de siempre. Si pienso en esas cualidades negativas de mi personalidad (ya dije antes que todo lo que pienso ultimamente es un tanto negativo), la más negativa es la de boicotearme a mí misma. Ponerme yo todos los frenos para no hacer las cosas y acabar haciéndolas a regañadientes, así cuando no salen, o salen mal, tengo la excusa perfecta para seguir diciéndome que no valgo. Que algo en mi personalidad, en mi vida, en mi pasado está errado. O más bien, que algo que hicieron los demás ha sido el eslabón fundamental para lograr que mi vida haya sido miserable. Y la mala racha sigue porque yo sigo poniéndome "cabe"(1).

El otro día, R. estaba buscando en internet fotos de Verona. Estaba leyendo un texto sobre esa ciudad italiana y se puso a buscar fotos. Así que yo desempolvé mis viejas fotos del viaje de fin de curso, cuando estuve en Italia. Como todas las fotos están mezcladas en una caja, tuve que sacar las pocas fotos que me traje de España que son como pequeñas postales de mi vida. Mi foto de pequeña con el tremendo oso de peluche que era más grande que yo, la única foto que conservo de mi hermana y yo juntas (cuando éramos chicas), un par de fotos de mi último grupo de amigos de Madrid, las fotos de los compañeros del Doctorado y finalmente, las que buscaba, las fotos de Italia, de viaje de fin de curso con mis compañeros de secundaria.

El viaje a Italia fue uno de esos grandes episodios de mi vida que recuerdo con verdadero dolor. Otro nuevo golpe a mi autoestima. Un viaje destinado al fracaso desde el principio, cuando me había insertado en el grupo que planeó ir a Grecia y al final por problemas de presupuesto y líos con la agencia de viajes tuvo que ser anulado. El instituto ofrecía insertarnos en alguno de los otros viajes ya programados: Países Bajos o Italia. Mis compañeros de clase ya tenían elegido Países Bajos. Pero yo quería ir con los de la clase de en frente, que era con los que pasaba más tiempo. Los que "creí" que eran mis amigos. Así que todos a Italia. A ver, para hacerla corta, en casi todos los hoteles las habitaciones eran dobles y nosotros impares y la que quedaba sin compañía era yo. Y el último día, en Roma, desaparecieron todos en medio del Foro y yo quedé sola y sin saber dónde encontrarlos. Unos chicos de otra clase se juntaron conmigo y fue con ellos con quienes acabé haciendo buenas migas y disfrutando del último día del viaje, día libre para nosotros disponible para hacer lo que nos apeteciera. Pero la sensación de soledad, de "no tengo a nadie", me ha acompañado desde entonces. O desde antes, porque tenía la misma sensación en el colegio (en primaria) cuando me abandonaban siempre en el recreo.

Echándo un vistazo a mis viejas fotos repasaba cada uno de los momentos, cada una de las decepciones, cada uno de los "no pudo ser" y volví a culpar a todos los que me rodeaban por dejarme sola, por sus respuestas estúpidas para no invitarme a las fiestas ("no sabía que ese día librabas en el trabajo": si no libraba podías haberme dicho y yo tenía la posiblidad de cambiar el día con alguien), por cada vez que me dieron la espalda y me fallaron. Pero también traté de darme cuenta de mis propios errores, por las veces que yo por apatía, depresión, vagancia o dejadez no devolví la llamada, no fui la organizadora de la fiesta, no tuve un gesto amable o no dí el regalo que mi amiga se merecía, no recordé el cumpleaños... Y cómo hasta el blog lo he fastidiado, porque cuando mejor se puso, cuando más amigas tuve, cuando todo estaba saliendo como yo quería, lo dejé de lado. Y puse veinte excusas para justificarme.

Me levanta mucho el ego las cosas lindas que dicen todas de mí. Pero ahora parece que mis errores me pueden.


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(1) en España: la "zancadilla": poner el pie en el camino de alguien para hacerle tropezar y caerse.

Y...

Coraje ya no está. Es tan triste decirlo que ni me atrevía, aunque no pienso en otra cosa. Hace ya dos semanas tomamos la decisión y no quisimos pensar más. Luego me arrepentí, claro, porque lo extraño con locura (R. también) pero las últimas veces que intentabamos curarle la pata en la pelea parecíamos hacerle más daño que bien y parecía estarse desangrando lentamente en mi cocina. Es crudo, pero no conozco otra forma de decirlo.

Yo estoy bien, triste pero bien, trato de investigar, de hacer otras cosas. Muchas veces siento que el mundo me gana y busco mi refugio en la televisión (en este caso, en películas por internet) pero trato de avanzar de a pocos.

Quiero escribir, pero todo lo que pienso es tan negativo, tan autodestructivo, que prefiero dejarlo así. Espero un buen momento para volver a decir algo, pero creo que los buenos momentos no llegan nunca. Otra vez el mismo círculo vicioso de siempre. Toca jugar con las cartas malas.