Tres premios, tres!

Y finalmente, después de demorarlo un tiempo, cocinarlo bien cocinadito y hacerme de rogar, les cuento... ME HAN PREMIADO. Y no una, sino 3 veces!!!!

Y toca lo propio. Agradecer y premiar a quienes me gustan a mí.

He estado dándole vueltas un tiempito porque soy así y porque quería saber qué hacer: ¿premio a las amigas, a las que siempre, siempre, siempre nos leemos, nos contamos confidencias, coincidimos día a día en una u otra página o busco blogs nuevos, diferentes, alguno que ustedes no leen y yo sí y que pueda resultarles interesante conocer? En eso he estado varios días y aún no he decidido. Ya estoy en el ajo y todavía no me decido. Para eso, soy única. ¿qué será, será?

Vayamos por partes (como decía Jack el Destripador)

Agradezco en el alma a las personas que me han premiado:
- Paula, que me eligió dos veces: premio a un buen blog (Diz que até não é um mau blog ) y premio Arte y pico.
- Marce, que me eligió como premio a un buen blog (Diz que até não é um mau blog ).

Es una sensación muy pero que muy grata la de ser premiada por dos personas tan lindas y con unos blogs tan estupendos como son los de ellas. Siendo blogs tan nuevos (muchísimo más recientes que el mío) han conseguido rápidamente granjearse la amistad de mucha gente por su carácter, sus ideas, su compañerismo, su calidad humana. Las adoro a las dos.

Agradezco también a quienes me leen y me hacen sentir querida, respetada, acompañada, que aguantan mis cambios de humor, mi desorientación de hace unas semanas, cuando no sabía hacia donde estaba yendo este blog (y mi vida). De verdad nada es suficiente para decirles a todos: Gracias!


Premio Diz que até não é um mau blog

Como todo premio, tiene sus reglas:

- Este premio debe ser atribuído a los blogs que se consideren buenos blogs y que uno acostumbra visitar regularmente y deja comentarios.
- Cuando se reciba el premio se debe escribir un post indicando quien fue la persona que te dio el premio y su respectivo link a ese blog.
- Una etiqueta al premio
- Nombrar 7 blogs que recibirán el premio
- Se debe exhibir orgullosamente la etiqueta del premio, preferentemente con el link donde se habla de él.
Si quieres dar publicidad a la criatura con demasiado tiempo libre para hacer el premio o que tuvo la idea de inventar el premio, o sea Skynet, el autor va a estar muy agradecido.

Siete buenos blogs que acostumbro a visitar diariamente, porque son como mi casa, me hacen sentir acompañada y ya los considero amigos. Son todos tan especiales para mí que no encuentro palabras para expresar el cariño que les tengo:

Paula, Marian, Silvia, Turg, Marce, Laureana, Madre hay una sola, Cieguilla (ups! Creo que ya van ocho!!!)

Voy a incluir los blogs que he incorporado recientemente, para que vayan conociéndolos también. Casi todos son de personas que hace poco que me visitaron y he conocido devolviéndoles la visita:
Constanza: Que ha pasado por momentos muy tristes y otros muy alegres. Adora escribir y espera ansiosa poder publicar su novela, pero ¡ya se sacó la espinita con la publicación de su cuento!
Fernando: Quien escribe con mucha pasión sobre viajes, fútbol, historia y un montón de cosas más.
Pía: Un blog sobre su familia, su papá ya fallecido, su hijo, sus amigos y Módena.
Markin: cuenta muy lindas historias de amor y desamor, que te atrapan inmediatamente porque ¡tal como están escritas se sienten tan cercanas!
Mae: con sus hermosas creaciones y su familia (sus maravillosas hijas).
Pandora: Que escribe relatos eróticos que seducen y emocionan por la maestría con la que escoge sus palabras. Se recomienda leer en la intimidad!!!
Maguita: Maternidad, familia, la vida en Italia...

Todos los mencionados son blogs estupendos que me gusta mucho leer. Por sus historias, su ternura, su sinceridad, la manera de transmitir el cariño, la transparencia, la cordialidad. Blogs que invitan a la amistad, que tienden una mano al lector, una mano de amigo. A todos ellos, gracias por los buenos momentos que me hacen pasar día a día. Y por todos los momentos que aún quedan por venir!

Arte y pico
1) Elegir a 5 blog que consideres sean merecedores de este premio por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma.
2) Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autora y el enlace a su blog para que todos lo visiten.
3) Cada premiada, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que la ha premiado.
4) Premiada y premiadora, debe exibir el enlace de Arte y pico, para que todas sepan el origen de este premio.
5) Exhibir estas reglas

No me considero merecedora de este premio, que debería ser otorgado a personas realmente creadoras, con gran diseño, originales y que aporten. Mi blog es personal, chiquito, tímido. No hace grandes obras, porque es como su autora, chiquita y medio torpe. Pero si quieren que les cuente qué blogs leo por su creatividad y su diseño (y que no han sido mencionados antes), les voy a mostrar mis dos vicios grandes:

El crochet, dos agujas, horquilla y telar:
Angel corazón de lana
Elaine
Sabrina
Silvana
Delfina

Arte, decoración y reciclaje:
Design*Sponge (me maravillan sus before and after)
Nauma
Estercity: aquí y también aquí
Bricologia
Sonia

Son blogs muy diferentes, pero todos muy creativos y llenos de ideas para tejer, vestir, cambiar la casa, mejorar los muebles... Todas esas cosas que me gustaría saber hacer!!!!

Al final he puesto un poco de todo: las bitácoras que siento que me han acompañado siempre, y otras nuevas que deberían conocer (si no las conocen ya) Tienen lectura para rato!

Costumbres que amo de esta ciudad

A la hora de hacer esta saga de lo peor y lo mejor del Perú, yo misma me puse un listón que reducía en mucho el abanico de posibilidades donde buscar. Puse “Costumbres”, lo que quiere decir que el paisaje, la diversidad de flora y fauna, los restos arqueológicos, entre otros quedan decididamente fuera del raconto. Bien, sigamos buscando.

Hay dos cosas de las que todo peruano que se precie se siente orgulloso. Una es el himno. No es raro que haya un rumor, un bulo de esos que corren entre la gente que dice que en un concurso de himnos (¿?) el himno del Perú quedó segundo, detrás de La Marsellesa. Toda una demostración del carácter del peruano. Pero no es del himno que quería hablarles, sino de la segunda cosa de la que todo peruano se siente orgulloso.

La comida. La pasión del peruano por la comida va más allá de todo límite imaginable. Una cosa es comer para vivir, y otra vivir para comer. Y en este país se acerca más la costumbre a lo segundo que a lo primero.

El peruano piensa en comida. Habla de comida. Expresiones coloquiales peruanas incluyen la comida.

- “Chaufa” para decir adiós, como prolongación del chau. (chaufa es el arroz con carne y verduritas que ponen en el restaurante chino)
- “qué buenas yucas” para decir ¡¡qué buenas piernas!! (la yuca es un tubérculo comestible de la selva)

y así podríamos encontrar muchas más.

El peruano no puede soportar que le critiquen la comida. Le cuesta vivir fuera del país porque extraña su sazón. Dice que hasta la comida china que se prepara en Perú es mejor que la comida china de la propia China.

Perú es un crisol de culturas, de razas, de pueblos. Ese crisol se nota en la comida. La comida china se ha incorporado con categoría propia como una de las comidas del Perú. Tanto es así que platos “criollos” son el arroz chaufa que mencionaba más arriba y el lomo saltado (carne cortada en tiritas acompañada de cebolla y tomate también en tiras), ambos de inspiración oriental. Y no es de extrañar porque la inmigración china en el Perú data del siglo XIX, poco después de la Independencia. También es muy importante la herencia negra, lo afroperuano, que inunda la música y la culinaria peruana.

De las diferencias regionales (el Perú combina costa árida, sierra y selva) se obtienen multitud de matices a la hora de cocinar y también a la hora de escoger los alimentos que cocinar. Las especies exóticas de la selva tanto animales como vegetales, los granos de la sierra –trigo, quinoa, mote, etc- se unen al plato de bandera, el ceviche –también escrito sebiche – en multitud de platos diversos. La papa, de la que se conocen cientos de variedades distintas se alía con el arroz como acompañamiento de -casi- todos los platos.

Abundan los festivales gastronómicos en la vía pública. Algunas Municipalidades, los fines de semana, escogen un lugar amplio donde poner tolditos de telas coloridas en los cuáles la gente puede disfrutar de comidas peruanas típicas -de todas las regiones- a precios muy módicos. Con música peruana en grandes altavoces acompañando el almuerzo.

En el Perú, toda la comida es picante. O casi. Generalmente en los restaurantes te ponen una salsita de ají para que puedas añadirle más picante a tu comida. Y frases como “si no pica no es ceviche” se repiten prácticamente para todos los platos.

Si hablamos de costumbres, lo normal es ofrecer comida a alguien que viene a tu casa. Y no un piqueo cualquiera. Los cumpleaños no se celebran con sandwichitos (puede haberlos, pero sólo de “entrada”): tiene que haber después un plato fuerte, un segundo bien servido con el que agasajar al invitado.

Y cuando en el Perú se habla de comida, se habla a lo grande. Mi madre estuvo hace unos años por aquí y una noche le dije “vamos a comer un sánguche” (así, con la ortografía peruana). Y ella pensó está bien, no tengo mucha hambre. Pero lo que no sabía era que los sánguches aquí tienen que estar rellenos con abundantes papitas al hilo de modo que el tamaño del bocadillo (generalmente en pan de hamburguesa) exceda con creces el tamaño de la boca del comensal, por muy grande que ésta sea. En las esquinas puedes encontrar los típicos carretilleros que en un pequeño puestito con ruedas preparan sánguches al gusto de cada quien: de pollo deshilachado o de hamburguesa, de hog dog o de chorizo son los más clásicos. Todos con su hojita de lechuga, su rodajita de tomate y su puñado de papitas al hilo, regado con mayonesa, ketchup, mostaza, salsa de aceituna u otras. Recién hecho y delicioso.

Por supuesto, todo sánguche que se precie debe ir acompañado de una de las cosas que hacen la delicia de la culinaria peruana: los jugos naturales. De todas las frutas imaginables. Algunas más raras que otras, como la carambola, la lúcuma, el aguaymanto... otras más corrientes como la papaya, la fresa o el plátano. Pero siempre naturales y recién hechos. En cada esquina hay una Fuente de Soda (nombre que reciben este tipo de establecimientos en el que sirven dulces y sanguchitos a la hora del té) donde a parte de las clásicas gaseosas uno puede encontrar jugos de sabores muy variados. Y a precios muy asequibles. Una forma realmente sana y natural de sustituir algo que yo creía insustituible: el café.

País cafetalero como es éste, debemos decir que su gusto por el café no está muy desarrollado. Si bien la gente sí toma café, no es raro encontrar que las Fuentes de Soda no tengan máquina de café (que hay en cualquier bar de mala muerte en España) y te sirvan café en polvo. Si pides un café, así a secas, te servirán americano (con abundante agua). Y pocos son los establecimientos donde saben lo que es un buen café express. Una de cal y otra de arena. Pero se suponía que esto era para hablar de lo bueno.

Otras costumbres típicas es el emoliente. Bebida que se hace, generalmente en la calle en una carretilla, con linaza y hierbas varias y se sirve calentita y más o menos espesa para soportar el frío (¿?, 15 grados en este país es frío!!!) de las mañanas invernales.

El tamal del domingo. Institución de todo limeño que se precie es el tamal. Las tamaleras –y tamaleros – se ponen en las puertas de las panaderías los sábados y domingos a vender su producto: una pasta de maíz con su trozo de pollo o chancho, ají, aceituna y maní, envuelto en hoja de plátano, que hace las delicias como entrada a la hora del almuerzo o como acompañamiento del café a la hora del desayuno. No hay domingo sin tamal, igual que tamales se compran y se comparten como parte de la mesa en Navidad.

Y ya se me está haciendo este post un poco largo. Pero queda muchísimo de la culinaria peruana por seguir contando. Será tal vez en otra ocasión. O vengan a visitar Perú y compruebenlo por ustedes mismos.

Gato por liebre


Robo descaradamente esta foto del blog de Faverón, que me pareció muy graciosa y original.


el detalle

El otro día, hablando de las Costumbres que odio de esta ciudad, olvidé comentar un detalle. Un detalle que cambia un poco el sentido del post. Que lo olvidé porque después de tanto tiempo viviendo en una ciudad como ésta, uno se olvida, no le extraña, pasa desapercibido. Un detalle que aquellos que viven fuera (en las Europas o en Argentina, por ejemplo) deberían saber.

-Lima no tiene sistema de alcantarillado.

Hay agua y desagüe, claro!, pero no alcantarillas en las calles. No son necesarias, porque aquí nunca, nunca, nunca llueve. Lo máximo es que caen unas gotitas, que no llegan apenas a mojar el piso. Lima, como suele recordarnos cada cierto tiempo la empresa del agua, es un desierto. (habitado, treméndamente habitado y masificado, pero "desierto" -sin agua-). Por lo tanto, no hay alcantarillas.

Si ustedes, queridos lectores, suman dos y dos, comprenderán que una ciudad que no tiene alcantarillas no tiene vías de escape para el agua cuando se rompe una tubería. Lo único: esperar a la evaporación. Y no tiene dónde dejar escapar toda el agua que la gente echa a la calle cuando limpian su patio. Esta mañana, cuando ví a una señora limpiando su patio, caí en la cuenta que no les había contado el detalle. Que ustedes no podían saber que el agua se empoza hasta que se evapora por acción del sol. Una chanchada, a mi parecer.


Y me pregunto ¿ahora con esto del cambio climático, que va a pasar con el agua si de repente se pone a llover torrencialmente en Lima? Me parece, que nos ahogaremos. Imagino que la mayor parte del agua acabará drenando por el acantilado que da al mar. Siempre que la pendiente lo permita, claro.

Cambios de domingo

Acabo de hacer un agregado a mi blog. Añadí una dirección de correo electrónico para todas aquellas cosas que no es posible hablar en esta página. Para que se puedan poner en contacto conmigo. Le he puesto nombre, porque me lo pide G-mail, pero es ficticio (por si acaso). Espero que eso no sea razón para quitarme la cuenta!


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El blog de Marce se fue. Marce: Sé que tienes razones potentes para dejarlo. Recién me doy cuenta que cerraste. Te extraño. No te lo pude decir antes, no te lo dije en tu blog. No sé otra manera de decirlo. Un beso. Aquí estamos siempre.

Costumbres que odio de esta ciudad (II)

Siguiendo con este homenaje espontáneo a Ricardo Palma (1), vamos con otra tanda de raras costumbres de los conciudadanos de R. (claro que no generalizo, pero digamos que me refiero a una buena parte de limeños) que no soporto. En esta ocasión les vengo a presentar (frase típica de los que suben a pedir monedas en las combis(2)): el ruido.

Lima es una ciudad caótica. Por el desorden, la basura y sobre todo, el ruido. Dudo que haya muchas ciudades más ruidosas (por ahí creo que hablamos una vez que México D.F. podría ser un espacio comparable, pero yo no tengo el gusto de conocerlo). Bien, sigo. Decía que es tan ruidosa que a veces se hace insoportable. Yo de verdad que no puedo trabajar con ruido, leer con ruido, dormir con ruido, no sé cómo he hecho para acostumbrarme. La verdad es que no me he acostumbrado. Y me saca de quicio. Cada cierto tiempo desearía poder irme a un sitio verdaderamente tranquilo a respirar y desestresarme.

Actitudes que contribuyen a que esto sea tan ruidoso (si me pongo a buscar, seguro que ya hablé de ello con anterioridad) son:
1) los ambulantes: fruteros anunciando su fruta a los gritos, afiladores de cuchillos con su tirirí-tirirí, los heladeros con su priiiii-priiiii y los "carretilleros"(3) gritando también a pleno pulmón "catres, botellas, periódicos..."... hacen la delicia de los viandantes y de todos aquellos que junto a la ventana quieren un rato tranquilo para hacer sus cosas. Nota aparte, un coche de la municipalidad en la que vivo que cada cierto tiempo recorre las calles megáfono en mano anunciando amnistía en el pago de impuestos a la propiedad inmueble. Y los cobradores de combi, que suelen atraer a la gente a su unidad de transporte público anunciando con su linda voz los lugares a los que promete llegar "Callao, callao, La Punta, Callao" o "lóbalo, lóbalo" -léase "al óvalo" que se refiere a la siguiente rotonda grande que haya en el camino.
2) las tiendas-restaurantes-lugares de venta de discos piratas (etc): acostumbran a poner la música a todo volumen y preferentemente con los parlantes hacia la calle con la idea de atraer a los clientes gracias al ruido. Medalla de honor y diploma al mérito tiene el restaurante-pollería que se encuentra a la espalda de mi casa (aunque todos los restaurantes-pollerías familiares hacen lo mismo) que tiene un lindo estrado en el patio trasero del restaurante -léase al aire libre- donde hace fiestas infantiles todos los fines de semana. La semana pasada tuvo como invitado de lujo al "hombre araña", que sustituyó a su habitual, Barney.
3) La confusión entre timbre-teléfono- claxon y silbar o gritar. Hay gente que no conoce la función del timbre. Sabemos, porque eso hay en todas partes del mundo, de aquellos que para que les abran la puerta dejan el dedo pegado al timbre como llamada de auxílio. Y todavía se enfadan si la dueña de casa, ocupada -tal vez en el baño-, no deja todo lo demás para hacer lo importante: abrir la puerta. Pero eso es un caso suave frente a la costumbre limeña a la que me quiero referir. Para ejemplificar voy a hablar del vecino de enfrente. Se levanta temprano todas las mañanas, se alista ráudamente y baja a buscar su vehículo para comenzar su linda jornada. Espera en la calle a que el resto de la familia salga para llevarlos a sus quehaceres diarios en el coche. La mujer mientras tanto, termina de preparar el desayuno, se lo da a los chicos, lava los platos, se alista ella, alista a los chicos y prepara lo que sea menester para el almuerzo y otras cosas de mujeres. Como ella se retrasa, el hombre, impaciente en el piso de abajo al volante de su buga se decide a acelerar la cosa: toca claxon. Una y otra vez. Esta mañana, por variar, en vez de tocar claxon se dedicó a gritarle "Apúrate, Apúrate!" o silbar, a lo que la esposa, desde el interior de su domicilio, le contestaba algo a los gritos que no llegué a apreciar. Hay montones de hombres así en este país. Ellos no hacen nada y esperan que la mujer haga todo más rápido.
A mi costado también en la casa hay una familia que recibe la visita de amigos. Cuando llegan, en vez de tocar el timbre, se la pasan de 10 a 20 minutos a los silbidos en la puerta de calle. Y yo me pregunto ¿si no tienen timbre -que podría ser una explicación lógica- no podrías usar el celular para llamar por teléfono?


Estoy convencida de que hay otras costumbres similares respecto al ruido que sorprenderán a aquellos que no viven en Lima. Pero ahora no recuerdo más. Les prometo una próxima edición de "Costumbres que odio de esta ciudad". ¿O tal vez pueda ofrecer la variante "Costumbres que amo de esta ciudad"? Proximamente en su página habitual.


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(1) autor de las Tradiciones Peruanas.
(2) transporte público que en Lima sustituye a los autobuses urbanos. De características propias, que dan como para un post, o dos.
(3) gente que con una carretilla compra cosas, desde lavadoras hasta papeles de periódico.

El meme de la maleta

Turg me pìdió que hiciera este meme: nombra tres cosas que no pueden faltar en tu maleta (explicando por qué) y una que deberías llevar y rara vez lo haces.

Bueno, no soy muy original y generalmente la maleta la lleno sólo con lo imprescindible (ropa y cosas de aseo personal). A ver, a ver...

1. Algo para leer. Generalmente llevo, pero pocas veces leo. Necesito mucha paz y tranquilidad y tiempo (saber que voy a poder estar sentada al menos una o dos horas seguidas) para ponerme a leer. Y los viajes son generalmente muy movidos para eso. Pero siempre llevo por si acaso.

2. Protector solar y crema para el cuerpo. Luego nunca, nunca, nunca la uso. Cuando me pongo me siento como un pollo a punto de entrar al horno, recubierta de mantequilla. La sensación grasosa es horrible. Sé que es imprescindible para cuidar la piel. Pero no va conmigo.

3. Bolsas plásticas. Para guardar desde ropa sucia hasta zapatos. Imprescindibles.

Que no llevo y debería:

Aguja e hilo. O botiquín de primeros auxilios. Siempre necesario y nunca hay.


Para "alegrar" un poco este post taaaaan soso, contaré una anécdota de un viaje. Resulta que últimamente no viajo mucho, pero cuando llegué vivíamos en Cusco y viajábamos más. Por motivos de trabajo de R. Volví de Cusco a Lima una semana antes de tener que volar a España. En el aeropuerto, al ir a agarrar las maletas, una de ellas tenía la chapita de la marca rota (siempre rompen las maletas en el aeropuerto!) y con el clavito que sobresalía me hice un corte muy feo en una mano. Preocupada, más que nada por las maletas, le grité a R. que las cuidara mientras yo buscaba la enfermería. Cuatro puntos después, lista para salir del aeropuerto. Me quedó una marca entre los dedos. Otra de las (muchas) razones que me hacen sentirme muy nerviosa y ansiosa cuando viajo.

¿Otro cumple?

Hoy abro mi compu. Skype y bloglines. Salta la alerta en el Skype: Cumple años un amigo que vive en Venezuela.

Abro bloglines para ponerme al día: me entero que un día como hoy nacieron Glen (novio de Cieguilla), la hermana de Silvia, Martin (el esposo de Marce)... y aún no terminé de ver los blogs.

A todos ellos, felicidades.

Costumbres que odio de esta ciudad

Hay varias costumbres en este país que me adoptó que me sacan de quicio.

1. Los que sacan la basura a cualquier hora del día. Como no hay esos grandes cubos de basura como en España (porque se los robarían todos) la basura se deja en el suelo, más o menos cerca de la puerta de entrada.

2. La gente que piensa que "lavar" su patio de acceso a su casa consiste en pasarle la manguera (o cubos de agua, que para el caso...) y con una escoba ir mandando la porquería y el agua a la calle.

3. Los que piensan que "pasear" al perro es abrirle la puerta para que salga y esperar que el perro vuelva a la casa para abrirle nuevamente. Así los perros de "casa" están por la calle sueltos a cualquier hora al igual que multitud de perros callejeros.

4. Los que cuando hacen reformas en su casa, o en su jardín, tiran la porquería restante (llámese ladrillos o restos de ramas etc.) a la calle, generalmente al parque o a la verma central.

5. Los recicladores de basura, que acostumbran a abrir todas las bolsas y aunque algunos son buena gente y vuelven a cerrar todo, también hay quienes dejan todas las bolsas rotas y la basura desperdigada por la puerta de calle.

6. Si unen las anteriores, se darán cuenta que la calle es un auténtico basural, muy parecido al Metro de Madrid aquellos días que ha habido huelga.

7. Medalla de honor: uno de mis vecinos de la cuadra me encuentra a veces paseando al perro y me grita cosas porque dice que mi perro ensucia (y no se calla ni siquiera cuando le demuestro que yo limpio lo que mi perro ensucia). Sin embargo acostumbran en su casa a "lanzar" la basura desde el segundo piso para no tener que salir a la calle.


Hay más, pero ahora no recuerdo otras. En otro momento, más.


Actualización:

Un dato importante, que deberían conocer, paso a publicarlo en otro post: el detalle .

Moderación

“Si lo que vas a decir tú
no es más bello que el silencio
no lo vayas a decir.
Que hable el mundo y calle el hombre
calle el hombre y vuélvase a callar
Mezcla el mundo, ruge mistral
mezcla el mundo y mézclanos con el”
El último de la fila



Este blog cree firmemente en la autocensura. En la moderación desde el emisor. Pero últimamente no lo ha estado practicando. Por esta razón, cerró sus puertas para “moderarse” y reabrir con un espíritu más humano, más propositivo, más inclusivo.

No he dejado de ser yo, y por eso no quiero ni empezar uno nuevo ni quitar todo lo que aquí hay. Pero sí he quitado algunas cosas, ideas pasadas que no quiero que queden a la vista. La mejor manera de poner orden era cerrar las puertas y limpiar un poco. Al cerrar las puertas apareció ese mensaje algo feo de “se requiere invitación”, como en los bares de moda que siguen políticas discriminadoras y racistas. Nada más lejos de mi intención. No se ofendan.

Quiero dejar mi agradecimiento a aquellos que me extrañaron. A quienes leo y que me leen y me han dejado mensajes de apoyo y de contrariedad por mi ausencia. En estricto orden alfabético para ser equitativa con todos: Laureana, Madre hay una sola, Marce, Marian, Paula, Silvia. Y a quienes me extrañaron en silencio, también. Gracias a todos!

Si volviera

Si volviera a nacer intentaría ser simplemente yo. Dejaría de intentar parecerme a los demás. Dejaría de intentar agradar siempre a todos (cuando al final me siento como si no agradara en el fondo a nadie). Dejaría de pretender ser el centro de atención en todo momento. Dejaría de importarme tanto el mundo exterior y comenzaría a preocuparme más el mundo interior. Me concentraría más en mi autoestima. Enmendaría todos los errores del pasado. No dejaría que me hicieran daño. Sería yo la primera en defenderme, sin esperar a que los demás me defiendan. Sería más fuerte y más agresiva, en lugar de ser vulnerable y estar siempre a la defensiva.

Siempre me planteo que debería ser así. Pero sé, en el fondo, que si volviera a nacer volvería a ser la misma cojuda que he sido siempre. O tal vez, hasta peor.

La letra del himno

Hoy iba a escribir algo sobre la letra del himno de España. Pero me ahorraron el trabajo. Javier Capitán, en su blog, dijo exactamente lo que yo quería decir.

Yo le añadiría, nada más, que el último verso "democracia y paz" también encaja fatal en la música!

Confesión

Me acaban de fastidiar. Y no vean cómo.

Debo confesar que soy adicta a los videojuegos. Lo voy a decir así, crudamente. Aunque no me guste, es la verdad. Cuando me engancho a un videojuego, me pueden dar las horas muertas jugando. Me transformo en un adolescente corto de mente y enfervorecido, golpeando al teclado y gritando cada vez que pierdo. Bueno, tanto no, pero casi. Sí que me pongo un poco nerviosa y que agarro enfados del tipo "no vale, el juego me hace trampas" cuando pierdo. Pero no dejo de jugar. Me entra la angustia de tratar de vencer mi record, tratar de durar más tiempo jugando, tratar de ser mejor. Y me cuesta distinguir la realidad, afrontar que es sólo un juego y reducir mis horas jugando para hacer cosas más útiles. Pierdo el tiempo, y de qué modo. Y llega un momento, varias horas después, en que levanto la cabeza medio deprimida, no sé si porque algo dentro de mí me dice que esa no es forma de comportarse a mi edad o porque en el fondo algo que hay en la máquina nos despersonaliza y nos quita parte de nuestra identidad y siento necesidad de recuperarla. No sé, algo es. Pero aunque sé que esto pasa, que levantada la cabeza me criticaré a mí misma por perder el tiempo, cuando estoy muy agobiada con el mundo, o paso muchas horas ante la computadora, me digo a mi misma: "juguemos un ratito".

Los juegos que me gustan no son los de matar marcianitos. Me gustan los juegos tipo Tetris, de piezas que caen y hay que ir colocando en su lugar para hacer lineas o grupos... No dejan de ser todos iguales, pero ese estilo me encantan. El año pasado estuve enganchada a Travian. Me mataba tener que pasar horas en la computadora para ver que pasaba con el juego, ver que algunos procesos eran tan lentos (y eso que jugaba la versión rápida) y que construir mi ciudad era algo interminable. Cuando crecí bastante, siendo poco agresiva, me empezaron a atacar. Dos meses después de empezar a jugar, ya se habían comido mis siete ciudades. Como estaba organizando mis vacaciones a Bs. As. ese fue el final de mi incursión en Travian. Ya no volví a jugar a ese. Regresé a los de cuadraditos, piezas y líneas. La agresividad no es mi fuerte.

Hoy estuve todo el día trabajando. Después de algunos meses de parón, he retomado una antigua investigación que me engancha. He encontrado una mina de oro en internet de artículos para mi investigación que quiero bajar. Llevo dos días conectada a ellos, desesperándome por lo lento y tedioso que es el trabajo. Después de unas horas, quiero desconectar, y juego. Ayer lo hice. Jugué practicamente dos horas a un juego que me gusta. Hoy, al ir a buscarlo, han reconstruido la página, han cambiado las cosas de sitio y han quitado el juego que me gusta. Me hicieron la pascua!

Infidelidad

Marce, en su blog, trató ayer el tema infidelidad. Yo estaba pensando escribir algo sobre ello. Por un encuentro inesperado que tuve el otro día:

Dos de enero. Tengo que ir a ver los trámites de Migraciones como todos los años. En la cola inmensa encuentro una chica. Conversamos sobre el problema de la cola, el calor, la señora de la limpieza que habían puesto a ordenar el "tráfico" y trataba a todos con aire soberbio, como si fuera la dueña del cotarro, sobre todo a aquellos que venían con sus hijos ("señora, el niño no puede estar ahí" "Que su esposo se lo lleve y le espere más allá mientras usté termina el trámite" "la niña no puede jugar ahí" -la niña no fastidiaba a nadie jugando en una baranda a un costado-). Cuando acabamos el trámite en la puerta del banco, vamos ambas directas al piso tercero. Nos acompañamos para pasar el trance lo mejor posible. Mientras esperamos turno, ella me cuenta por qué está aquí.

Vino hace cuatro meses. Es peruana pero entró en el país con pasaporte canadiense. Su pasaporte peruano había caducado y no le dio tiempo a renovarlo antes de venir. Vino de urgencia porque tuvo un problema. Me lo suelta así, a bocajarro: mi esposo me engañó. Y lo dejé. Ella había descubierto la infidelidad a través de las cuentas de la tarjeta de crédito. Vivían en Canadá, pero se mudaron a Estados Unidos. En una de las cuentas de la tarjeta hay un pasaje aéreo de Canadá a Estados Unidos. No es de ninguno de los dos. Ella confronta al marido y él le miente diciendo que era un favor para un amigo. Ella confronta al amigo, quien le dice que él no fue. Ella averigua quién es la mujer. El marido ya no puede seguir engañándola, pero sigue mintiendo con que sólo son amigos, no pasó nada y fue sólo un favor. Ella no le cree. Sabe perfectamente que según la ley canadiense si se demuestra infidelidad ella recibiría más dinero del divorcio. Lo del divorcio es duro: nunca compraron nada en común. Ni un coche, ni casa... Cuentas separadas. No sabe si logrará sacar la plata que le corresponde. Entre otras cosas porque ella renunció a sus sueños para trabajar mientras su esposo estudiaba para poder mejorar en su profesión. Ahora él es profesional al parecer reconocido y gana bastante dinero. Ella no tiene tan buena situación económica. Se mantiene, pero quiere sacarle plata. Han pasado cuatro meses, en los que ella ha venido con su familia y ha tenido que ir a terapia con un psiquiatra.

Lo que me terminó de sorprender es el consejo que ella recibió de su madre. Que vuelva con su esposo, le perdone aprovechando que él le está pidiendo perdón. Que consiga iniciar los trámites para la compra de una casa. Una vez metidos en ello, en tres meses, se divorcie. Mucho mejor si logra pruebas de infidelidad. Sacarle la plata!

Yo no estaba muy segura. Pero mi único consejo era: "haz lo que sientas que es mejor para tí. Desde mi punto de vista, seguir el consejo de tu madre te va a traer problemas. Tu situación es difícil, has tenido que pasar por terapia para superar la situación y volver lo único que va a lograr es que tires a la basura toda la terapia. Antes que el dinero, lo más importante es tu salud mental y física. Y perdonarle no es lo mejor." Al final, no me terminé de sentir bien con lo que le decía. Así que rematé diciéndole: "Yo te doy un consejo, te digo lo que yo haría en tu lugar. Pero lo no dejes que yo, tu madre o la psicóloga te digan que es lo que tienes que hacer. Porque al final vas a pensar que si sale mal es porque seguiste un mal consejo. Haz lo que creas que es mejor para tí. Porque tú estás convencida de ello."

Remato diciendo que en la conversación ella deja caer que su esposo es peruano. Y que eso es lo que pasa con los peruanos: que son todos mentirosos y que todos engañan a sus parejas. Eso que tanto escucho todo el tiempo "los peruanos son así".

Comentarios desagradables

Cuando estaba a punto de postear, reviso mi correo y veo que con algo de retraso entra un nuevo comentario en mi entrada titulada "nos conocimos". La persona en cuestión prefiere esconder su nombre de mala manera, pero evidentemente deja claro que nos conoce a R. y a mí y se cree con derecho de entrar insultando con desparpajo.

Ya me ha estropeado el día.

Pese a todo, y no habiéndolo dicho antes: Feliz Año Nuevo a todos.

Ecuación intolerable

¿por qué se unen en mí tres detalles intolerables?
1º la necesidad de hablar en toda conversación y ser centro de atención
2º una obstinada propensión a meter la pata
3º la sensación de ridículo cuando esto ocurre

Definitivamente una de las tres tiene que salir de la ecuación lo antes posible. Creo que lo más fácil de remediar es la 1ª. ¿Podré?