Radio hora...
Creo que no hay nada más horrible que levantarse en la mañana para ir a trabajar. Bueno, si, levantarse y que en el transcurso de la mañana parezca que el reloj va más rápido que tú y que sin lugar a dudas vas a llegar tarde. Una ducha en dos minutos: no hay presión de agua, apenas cae una gota. Dos minutos después, oh, dónde dejé los papeles, me faltó imprimir el documento de una hoja, la computadora no quiere imprimir... zas. No hay más remedio. Tendré que ir en taxi si quiero llegar. Y ahí viene el problema. Los nervios a cien porque uno ya llega tarde y el soniquete de la radio hora diciendo "siete y cuarenta y cinco", "siete y cuarenta y siete", "siete y cuarenta y ocho", "siete y cincuenta"... Todo el trayecto. A mi siempre me suena a "llegas tarde", "ya no hay manera de que llegues", "tenías que haberte levantado antes"... Hasta que finalmente llegas, uffff. Con las justas.
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