Nacionalismo e identidad

Este parece uno de los meses grandes del año en cuanto a celebraciones se refiere. Las fiestas más importantes del año en varios países se celebran este mes. Hasta donde mi corta memoria llega a alcanzar, Estados Unidos (4 de julio), Argentina (9 de julio), Francia (14 de julio) y Perú (28 de julio) celebran este mes su fiesta Nacional.

Perú se prepara a lo grande: todas las casas sin excepción deben tener la bandera puesta en lugar visible (bajo pena de multa, según dicen, aunque no sé de nadie a quien hayan multado por no ponerla) y no sólo el día en cuestión, sino de preferencia todo el mes.

Aquí el nacionalismo se vive diariamente con mucha intensidad. Son grandes los debates sobre por qué no se sienten identificados los peruanos con su país, pero sorprende que verdaderamente crean que no están identificados cuando conversan constantemente de ello. Todo pasa por la nacionalidad.

Es habitual ver a los peruanos dirigirse a los extranjeros en términos tales como: “¿Cuál te gusta más? ¿La comida peruana o la española/de tu país?” esperando que el extranjero les diga que la peruana es sensiblemente mucho mejor. Y verdaderamente se sienten desilusionados si te preguntan por el Ceviche/Sebiche y les dices que no lo comes o no te gusta. Es como si les hirieras en lo más profundo del orgullo patrio. Incluso alguien conocido me llegó a decir (no una, sino varias veces en distintas ocasiones que nos vimos, por si no resultara suficiente con una sola) “la mejor paella que he comido en mi vida la cocinó un francés”, con toda la naturalidad del mundo. Eso sí, si yo le hubiera contestado: “el mejor cebiche del mundo lo preparó un chileno” (que sería más o menos el equivalente local de lo que me dijo) la afrenta habría alcanzado magnitudes catastróficas. El odio a los chilenos es mayor que el odio a los españoles (si se puede), sobre todo desde que Chile trata de reclamar para sí los mayores logros de la culinaria peruana: el ceviche y el pisco.

Uno que llega de un país donde la nacionalidad no importa (al menos a efectos prácticos nadie piensa en nación como en Perú, nadie anda colgando banderitas en las ventanas ni avasallando al extranjero con frases al estilo “lo español es mejor”, al menos hasta donde yo recuerdo), sorprende y no precisamente gratamente llegar a un lugar donde lo nacional lo es todo. Al final, uno acaba siendo nacionalista por oposición y mi defensa de lo “español” llega a resultar a algunos que me conocen bastante hiriente, pero es una respuesta al ambiente.

Por cierto, y aprovechando la dinámica mundialista… Uno de los primeros partidos de la Selección Española que vi en estas tierras (no este mundial, sino hace ya unos cuatro años) rodeada de gente tuve una de esas anécdotas curiosas referidas a la nacionalidad. Cuando los dos equipos se pararon en medio del campo a escuchar el himno, y sonaron los acordes del Himno Nacional de España, alguien a mi alrededor dijo “¿y por qué no cantan?” (No se puede entender un Himno sin letra, porque el Himno debe cantarse fuerte, y con la mano en el corazón).

Felices Fiestas Patrias a todos.

6 comentarios:

tusitala dijo...

A ver, a ver... Sí, el odio (principalmente a los españoles) es por un tema de sometimiento. En realidad, como dices, es una relación un poco ambigua, porque se les odia por la colonia, se les culpa (a veces) de todos los males del Perú, pero a la vez se les admira e idolatra y siempre piensan en España, en lo bueno que sería ir allá, en qué piensan los españoles de los peruanos (¿en realidad los españoles piensan en los peruanos?) y otras cosas por el estilo.

En el caso de los chilenos las razones son también históricas. No sólo es una cuestión de países limítrofes. El expansionismo chileno, debido a los Andes, siempre ha tenido un desarrollo vertical (aunque también se odian con los argentinos porque se disputaron hace ya mucho tiempo las tierras de la Patagonia y la salida al Atlántico) y ese desarrollo vertical (y otras muchas razones difíciles de explicar en tan poco espacio) llevó a una guerra a fines del siglo XIX contra Bolivia y Perú, que al final ganó Chile, quitándole a Bolivia su salida al mar y a Perú también una parte de sus territorios más al sur. Al quitar a Bolivia la salida al mar, comenzaron los problemas limítrofes con Chile, tanto en tierra como en aguas territoriales. Además Perú estuvo invadido durante bastantes años por tropas chilenas, que incluso llegaron a Lima, enagenaron libros de la Biblioteca Nacional (que ya no han devuelto) y un largo etcetera.

Aunque las razones nunca son tan simples, espero que se hayan resuelto algunas de tus dudas.

tusitala dijo...

Lo único que matizaría de tu comentario es lo de "inmigración más variada", puesto que si bien se suele hablar mucho de variedad de inmigración para los países del cono sur (Argentina, Chile) la verdad es que Perú es un país con una inmigración tan o más variada que la de estos países. No sólo españoles (gran mayoría de la inmigración desde la colonia), sino que también han poblado esta tierra desde hace muchos años (desde el siglo XIX, en algunos casos) italianos, alemanes, distintos grupos étnicos procedentes de África (que han creado una importantísima cultura afro-peruana), chinos y japoneses. Sin contar, claro, los diversos grupos étnicos que existían ya en la zona antes de los españoles, sobre todo en la Amazonía. Eso da una variedad muy grande, sobre todo comparada con la argentina (tradicionalmente considerada "blanca", aunque eso tambien da para grandes matizaciones, aunque de ello no conozco tanto).

tusitala dijo...

Olvide por supuesto entre las causas de la guerra la de apoderarse de los recursos naturales que ofrecía la zona, razón que imagino que es evidente, pero que menciono ahora para que quede claro: se la conoce como "Guerra del guano y el salitre".

tusitala dijo...

Si, claro, la lengua tira, pero sobre todo tira Estados Unidos (no tanto por su cultura como por la posibilidad remota de hacerse rico yendo para allá). Japón no tanto, pero sí, también es visto como una posibilidad (becas, etc.). En realidad muchos peruanos no necesitan acentuar sus rasgos orientales, porque los tienen: ahí entraría de soslayo la discusión sobre el prófugo ex-presidente Alberto Fujimori, hijo de japoneses y que después de huir del país se refugió en Japón alegando ser súbdito del lejano país oriental, cambiando su partida de nacimiento, etc. Evidentemente, sus rasgos japoneses no habían en ningún momento significado un problema para ser elegido presidente (se asumía que era peruano) pero ahora él reclama no serlo, aprovechando un medio vacío legal al respecto y que él oportunamente ¿creó?/¿ocultó? y aprovechando también la ayuda inestimable del gobierno japonés que le dió asilo y ahora la ayuda inestimable del gobierno y los tribunales chilenos que no han facilitado de ninguna manera que se proceda a su extradición.

Pero creo que ya me estoy saliendo mucho del tema.

Anónimo dijo...

Que España sea el único país del mundo sin letra en su himno es bastante curioso. A mí me encantaría tener una letra. Ser un país normal, como los demás y así dejar de tener que tararear el himno cada vez que juega España o ganamos algo en alguna competición. Lo de cantarlo con la mano en el pecho eso ya no sé si lo haría.
Saludos.

tusitala dijo...

Yo creo que prefiero la diferencia... ser como todos los demás me parece un poco aburrido. Para mí es genial ir por ahí diciendo ¡el himno de España no tiene letra! y que todos se queden de piedra.

Cuando era pequeña, también extrañaba tener un himno con letra. Ahora canto el peruano,cuya letra es francamente horrorosa. Mejor sin letra.