Toledo y sus olvidos
Como no podía ser de otra forma, Toledo, después de su discurso de despedida mostró una vez más su talante y su falta de protocolo y de prestancia. Una vez acabada la ceremonia, y teniéndose que ir, salió del estrado con la banda presidencial puesta. Bajadas las escaleras, alguien le advirtió de lo evidente: tenía que dejar en el estrado la banda presidencial. Los gestos del ex-presidente pasaron de "ah, es conmigo" a "sabía que algo me estaba olvidando". Volvió a subir, dejó la banda presidencial a la presidenta del Congreso y salió del emiciclo.
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