"Me divierte Beckham porque no sólo simula triunfar, sino que triunfa: ganó quince títulos colectivos, pero también ha conquistado a Victoria Adams, la más linda de las Spice Girls, una mujer que en la vida de un hombre es como ganarse la Liga de Campeones."
Respondí a esto:
Todo lo demas bien, estupendo, pero ¿comparar a Victoria Adams con la Liga de Campeones solo porque es guapa? ¿y que queda para las que son feas e inteligentes? ¿liga de barrio? o peor aun... ¿el desprestigio de no haber llegado a ganar nada?
Demostracion de que en este mundo comercial la belleza sigue siendo todo. Al menos los antiguos griegos admiraban a la par la belleza fisica y la intelectual. Ahora, ni eso.
¿Y saben lo peor? Mi amigo, cuando nos vimos, me dijo: "No entendí tu respuesta". Creo que a veces soy demasiado sutil o que hablo otro idioma.
Bien, dejémonos de sutilezas y expliquemos el fondo del asunto: La sociedad de consumo ha convertido a la mujer en un objeto de galería que se "luce" al lado del hombre. No necesita ser inteligente para lucirse, sino ser guapa. Se admira a la mujer por su belleza física. Mientras al hombre se le admira por: su capacidad en el trabajo, el coche que se compró y la belleza de la mujer que se consiguió.
La verdad es que no está muy distante de lo que significaba ser mujer hace menos de cincuenta años. Lo importante no era estudiar, pensar, conversar, sino poder casarse bien. Es decir: la realización de la mujer es conseguir un buen marido. Y para ello nada mejor que resaltar las cualidades físicas de la mujer. Salones de belleza, ropa cara, moda y dietas milagrosas porque si no eres sílfide nadie se va a fijar en tí. Por supuesto, cualidades personales más resaltantes de la mujer es que sea callada (es decir, que no piense o que por lo menos no lo demuestre), que sepa cocinar y planchar (aunque no es imprescindible, porque siempre se puede contratar a alguien que haga las labores domésticas), cariñosa con los niños y educada con las visitas.
Entonces, lo máximo a lo que aspira una mujer es a casarse con un hombre exitoso y para ello lo único que necesita es ser bella. Y el máximo éxito para un hombre es tener a su lado a una mujer bella y eso es lo mejor que puede ser una mujer. Por lo tanto, una mujer bella es como la "liga de Campeones". ¿Y qué queda para las que son feas e inteligentes? El desprestigio, la nada más absoluta.
¿Quedó claro, o sigo siendo demasiado sutil?
P.D.: Para llevar la contraria a todo este bagaje teórico, estoy a dieta. Digo que es por mi salud, pero estoy pensando en el espejo. No se puede luchar tan fácilmente contra años de educación en pro de la belleza y delgadez.



2 comentarios:
Gracias, laumagog y bienvenida.
La verdad es que tengo suerte, me encontre uno intelectual, que me quiere como soy, que no le importa mi dieta, pero me respeta por lo que decido. Prefiere que siga cultivando mi intelecto a mi figura. Tengo suerte, también es porque lo elegí y lo elegí bien. Lo elegí no por el aspecto físico, sino por la magia que se establece cuando estamos juntos, porque conversar, tomar cafe o dar un paseo se convierte en un momento especial.
En realidad nunca me he fijado en la belleza física, no me doy cuenta de si es guapo o no cuando lo conozco. Es después cuando me siento más atraida.
Lo que me gustaría es que cambiase la moda, la cultura, la publicidad, para que no se diga ¡Ay, que suerte tiene por tener una guapa!, sino ¡Ay, que suerte tiene por tener a una inteligente que además es guapa!, porque no son siglos de siglos, hace apenas un siglo se preferían gordas porque eran mas sanas.
Podemos ganar. Voy a seguir intentándolo. Y voy a seguir con la dieta.
Buen comentario, gracias. Tienes razón en lo de las modas, y que la moda cambia no en admirar la belleza, sino en qué elementos de la mujer se consideran "bellos".
Pero sigo pensando que la mujer ganaría más si se le apreciara por algo más que su belleza. Que incluso los que se supone que "tienen" perspectiva de género siguen insistiendo en la belleza por encima de todo, y ya no es sólo una cuestión de "moda", sino de "cultura", de imaginario colectivo. Las modas vienen y van y cambian rápido, el imaginario colectivo tarda más en cambiar. Eso me da rabia, y creo que debe lucharse contra ello, aunque la batalla parezca perdida de antemano.
Lo de quererme a mí misma, todavía tengo que trabajarlo...
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