Bueno, ayer no pude comentar lo que se decía por ahí del censo, pero ahora voy a poner algunos alcances.
Por supuesto, en televisiones y periódicos decían que el censo fue un éxito y que los inconvenientes fueron sólo anecdóticos. Que ellos lo hicieron bien, vamos.
La realidad fue:
-la ley seca no se cumplio del todo (lógico) y aunque la gente muestra conciencia cívica, había gente borracha por ahí. Yo creo que basta que me digan que no beba para que me entre una sed! Pero en realidad no bebí tragos espirituosos (rara vez lo hago) y me porté bien.
-la orden de inamovilidad tampoco se cumplió. Claro, en algunos distritos de Lima no se veía un alma en la calle, pero en el mío sí que la gente salió. Yo fui a comprar el periodico y pasear al perro (él no tiene la culpa de las tonterías del gobierno) y vi gente en la calle. Mi suegro me miraba con cara de "¿y si te detenían mientras paseabas al perro?" yo le contesté que me encontré en el kiosko con un policía y hasta hablé con él en tono afable y no pasó nada.
-sobre la redacción de la cédula hubo algunos chistes, sobre todo en Palacio de Gobierno cuando el jefe del INEI (Instituto Nacional de Estadística e Identificación) elaboró la cédula de la familia presidencial. A la primera pregunta ¿cuantas personas cocinan por separado en esta vivienda? el pobre presidente no sabía que contestar.
-sobre los censores, evidentemente su juventud y desconocimiento hacían difícil que se identificaran con el trabajo a realizar. Muchos de ellos en los edificios grandes censaban a las viviendas inferiores y dejaban nada más que etiquetas en los pisos superiores, como si hubieran hecho todo el trabajo. Y eso no ha sido un hecho aislado. Mis sobrinos, que censaban cada uno en zonas diferentes, concuerdan en ello. Y también las quejas de numerosas personas que no se hicieron esperar a lo largo de todo el domingo. El material para elaborar el censo no llegaba a todas las zonas a tiempo (se suponía que junto con las cédulas debían entregar polos -camisetas- identificativos para que los empadronadores no tengan problemas en su acceso a las viviendas, pero en muchos casos éstos no llegaron). El documento "oficial" que se entregaba a los empadronadores para que enseñen en las casas era un trozo de papel al que pegaban la foto y rellenaban el nombre. Evidentemente demasiado improvisado.
-La seguridad no se pudo garantizar y en una zona rural una de las chicas que censaba fue objeto de un intento de violación al ingresar a un domicilio.
-El pago prometido a los censores (10 soles miserables, que te alcanza para poco más que un menú), el almuerzo también prometido o el certificado de su participación no llegó tampoco (igual que el material) y en algunas zonas se denunció a los jefes por sustracción del dinero. Las quejas entre los que elaboraron el censo no se hicieron esperar y se manifestaron en forma de quema de actas censales y algunos disturbios.
Que las autoridades sigan diciendo que se hizo bien. Yo de verdad no lo creo.
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2 comentarios:
que despelote!
En arg el ultimo censo se hizo a unaso de la inminente crisis... se sabia que no era momento para hacer el censo porque implica $$$ que no habia, y el animo social no estaba para eso. Entonces los datos de ahora (porque los censos son oblgatorios, responden a una norma internacional...que no me puedo acordar!), son totalmente parciales....Yo supongo que en Peru, con la tragedia del sismo que paso solo hace meses, las perdidas materiales y humanas, por ahi hbiera sido mas practico esperar a que la cosa calme. Porque como hicieron en esa zona para censar por casa, cuando la mitad de las casas estan derrumbadas?>
Hay veces que realmente le erran los gobiernos...para hacer todo mal, mas vale no hacerlo.
Creo que parte del asunto es saber bien cuanta gente hay en la zona del sismo que necesita ayuda. Desde pocos días después del terremoto se empezó a hablar de contabilizar a la población para saber la magnitud de la catástrofe y organizar (¿?) la ayuda. Claro, pongo los signos de interrogación porque lo de organizar, organizar, no estuvo organizado en absoluto.
Este censo era para criticar el censo anterior y para tratar de ponerse puntos extras a la labor de gobierno. La excusa: canalizar mejor las ayudas a los pobres.
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