Monotemática

Ultimamente estoy un poco monotemática. Pero es que creo que no hay nada más triste que vivir en otro país (distinto al que te vio nacer, me refiero). Para mí se hace duro en un país tan chovinista (cosas raras del Perú, aunque yo los vea demasiado nacionalistas, ellos se quejan constantemente de que los peruanos no aprecian a su país y que no valoran lo que tienen, que tienen un problema de identidad y algunas veces me pregunto ¿por qué piensan eso? pero es un tema que da para largo, tal vez para otro post).

Bien, decía, en un país tan chovinista, en el que la gente te mira y te pregunta esperando que les digas que su artesanía es mejor que la de fuera, que su comida es mejor que la de fuera, que su gente es mejor que la de fuera... todo es mejor, pero la gente corre despavorida para salir del país (los que pueden, claro) y a la vez que te dicen que la comida aquí es lo máximo, te miran y te preguntan ¿y por qué viniste, cuando todos se quieren ir?. Este país me recibió con frases muy duras, con un "tienes que cambiar, porque aquí las cosas no son así y ahora ya no estas en tu país y tienes que hacer las cosas como se hacen aquí". Bien, ya cambié. ¿Y ahora? Respuesta: sigue cambiando, porque no es suficiente.

Mientras yo sigo cambiando, sigo perdiendo en la superficie parte de mi esencia, cada vez por dentro extraño mas. Una canción española (hoy, aunque no lo haya hecho con ese fin parece que fue por fasitidiar, alguien puso un CD de la Tuna) es suficiente para que de mis ojos broten las lágrimas. Demasiado tiempo lejos de mi familia, de mis costumbres, de los amigos que dejé allá, de mi ciudad y sus calles. De esa misma ciudad que nunca pensé que fuera mia hasta ahora, que ya no la tengo. "Pongamos que hablo de Madrid".

Me recupero de a pocos, pero que duro se hace, cuando uno se siente tan solo entre tanta gente.

6 comentarios:

tusitala dijo...

Me gustó mucho. Algo de eso también hay, en el fondo. Creo que todas las experiencias en tierras extrañas tienen algo en común, un nexo que las relaciona. Es otra manera de sentirse acompañada.

Anónimo dijo...

Sé exactamente lo que te pasa, lo que sientes. Hace unos años me fui a Inglaterra a aprender inglés y a trabajar. No estuve mucho tiempo fuera, sólo unos meses, pero un día por el hilo musical del restarurante en el que trabajaba sonó una versión instrumental del Viva España de Manolo Escobar. Casi se me saltan las lágrimas, y eso que no hacía mucho que me había ido y que en mi pueblo vivía una buena amiga mía de Madrid.
Unos días después casi me pasa otra vez lo mismo. En esta ocasión fue con Sabina, como a tí. En su disco en directo nos sobran los motivos hay una canción, yo me bajo en Atocha, en la que habla de Madrid, que me emocionó en la soledad de mi cuarto.
Del mismo modo que esas canciones me llenaron de nostalgia, también me ayudaron a recordar los buenos momentos pasados y a llevar mejor la lejanía.
Ojalá puedas sobrellevar la melancolía.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Constanza Madrid siempre va a estar en España, aunque puede que los amigos que dejastes ya no los reconozcas; todos cambiamos.
Yo tambien siento nostalgia de tantas cosas; atrás dejé mi juventud, mis años locos, las noches de seducción, los besos de otro. Sigo en Madrid, extraño a amigos de otros paises que conocí y se fueron.
Extraño a tantos amigos que siguen en Madrid y apenas nos vemos: David, Ana, Mari Carmen... ¿te suenan? Echo en falta las risas tontas que nos haciamos con David siempre tan gracioso y ocurrente y ese tonto flirteo que nos traiamos. Madrid permanece, las personas cambian.
Besos Constanza.

tusitala dijo...

Sí, tantos amigos y tantos recuerdos... qué pena que estando tan cerca no se vean!

Estando tan lejos las cosas se ven de otra manera, creo que cuando uno viaja, cuando cambia de ambiente, cambia más rápido, o los cambios se notan más, tal vez.

Al final todo tiempo pasado parece que fue mejor.

Misky Warmi dijo...

Bueno, yo soy de este pais, al q tu sabes q quiero mucho pero a veces siento q ya no pertenezco a el. Sali por muchos anhos y volver me esta costando tanto como cuando me fui. Y creo que hemos hablado de esto antes. Cuando sales ya no eres la misma. No eres la misma en tu ciudad de exilio, no eres la misma cuando vuelves a esa ciudad que tanto anhoras.

Lo que siento que he aprendido es que ya no pertenezco ni aqui ni a NY ni a ninguna otra ciudad. Ya no me aferro a cosa alguna. Y, a veces, a persona alguna. Quizas como mecanismo de defensa pues siento que mi barco podra zarpar en cualquier momento.

Siempre llevare a Lima y su horrible neblina en mi corazon pero se que mi lugar ya no es un lugar fijo. Que yo he cambiado, he levado anclas y que debo vivir con las raices a flor de piel y no sumergidas en ninguna tierra.

Animo Coz!

tusitala dijo...

Mucho me quejo, pero Lima me ha permitido conocer mucha gente buena y que vale mucho... ¿cómo dejaros?