Despacio, muy despacio (como es usual) todo vuelve a la normalidad. Mi ánimo (para aquellos que se preocuparon), este blog y por supuesto, la política.
Despues de los primeros 100 días de gobierno de Alan García (que parecían casi un enamoramiento momentáneo, el presidente trataba de mantener su aceptación sin hacer grandes aspavientos - excepción hecha de su idea de la Pena de Muerte para violadores de niños- y la población (prensa incluida, of course) se mantenía a la expectativa), hoy vimos la primera manifestación (grande, juro que era grande) junto al Hospital Rebagliati, del personal de Salud. Si no fuera porque ya nos tienen acostumbrados a la huelga continua, uno hasta se solidariza con ellos. Pero lo del sector salud es terrible: primero, los/as médicos/as. Una vez ellos consiguen algo, acaba la huelga y se ponen de huelga los/as enfermeros/as (porque también quieren beneficios, claro) y después vienen los/as técnicos/as (me disculparán el uso de /as, que odio profundamente). Como habrán podido suponer, una vez acaban la huelga los últimos mencionados, empiezan de nuevo los primeros de la fila y es el nunca acabar.
Pues, como les decía, esta mañana vimos la primera manifestación y huelga de personal de Salud (ni ganas tenía yo de saber cuáles eran los que estaban en huelga y por qué) y como ya se sabe y pasa en todas las huelgas, tapando la calle y no dejando pasar a nadie. Buena caminata que nos tuvimos que dar porque la espera en el micro parecía tener para largo.
Lo dicho, a mi regreso, todo sigue igual.
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