Feliz Navidad



Navidad: dos días corriendo de aquí para allá tratando de comprar regalos para todos (las cuentas, los presupuestos y la paciencia siempre acaba por ser poca y todo se desmanda con rapidez pasmosa), tres horas para envolver todos los regalitos (esta vez me esmeré, tratando de doblar en mil partes el scotch para que no se vea debajo del papel, tratando de que queden forma de bolsita, dobla que te dobla, y que poco arte tengo yo para las cosas de hacer con las manos) y luego, la pierna de chancho ("pata de cerdo", me corregía mi madre el otro día,... rellena con manzanas, pasas de uva y trocitos de hog dog, ponerla en el horno y voltearla cada media hora, echándole su agua por encimita para que no se seque... y qué miedo me dio cuando me fijé bien y la bandeja del horno no había entrado bien, estaba torcida por un lado y el chancho casi se cae... ya lo apagué y creo que nuevamente quedó bien, como el año pasado... o mejor, parece que el cuchillo entraba en la carne tan fácil, tan suave como si fuera mantequilla)

Por supuesto esta mañana (mientras envolvía los regalitos) aprovechamos para ver otra vez la película de siempre: It's a wonderful life! Y las lágrimas corrían por mi rostro como las otras quinientas veces que la he visto (y pasará igual las proximas quinientas o mil quinientas veces que vuelva a verla). Porque es Navidad y aunque no soy creyente, la Navidad forma parte de mi cultura y me gusta el árbol y la comida...

Lo que queda de día y de noche (si mi espalda que lleva dos días doliendo a morir después del esfuerzo me deja) ya me lo sé: les adelanto que será cena (felizmente desde hace unos años decidieron que se cena a eso de las diez, porque antes se cenaba a partir de las doce y hasta entonces uno moría de hambre y parecía que la hora no llegaba nunca), el reparto de regalos, los cohetes, el brindis... y por supuesto los infaltables chistes (generalmente malos) que caracterizan a la familia... de 18 personas.

Desde luego extraño los días de mamá, papá y dos hijitas reunidas alrededor de la mesa, langostinos para todos y mucho cava para celebrar,... mi madre siempre pasándose un poco la raya con el cava pero ¡por un día al año! (bueno, dos, porque Nochevieja siempre se repetía la escena)... extraño la tranquilidad y la sensación hogareña que da ser solo cuatro a la mesa, porque la multitud que somos ahora no da sensación de tranquilidad ni de, bueno, dejémoslo en "recogimiento".

Como sea, Feliz Día.

1 comentario:

Misky Warmi dijo...

Imaginate, nosotros fuimos "solo" 15 este anho porque tengo primos fuera sino la cosa seria nuestra usual reunion de veintitantas personas.

FELICES FIESTAS PARA TI Y EL PORTOS!!!!