Nieve



Yo sé que los que están en el helado hemisferio Norte me van a odiar. No importa.

En este momento estoy cruzando los dedos (ojito con la dificultad de cruzar los dedos y tipear a velocidad constante) para que se mantenga el temporal de frío y nieve hasta la semana que viene. Hasta que desembarque en Madrid. Unos días no más. ¿Es mucho pedir?

Hace ocho años que vivo en Lima. Ocho. Rápido se dice, pero es un montón. Y Lima, Lima... Lima es un desierto. De los desiertos cálidos. De la "eterna primavera" (ah, no, esa es Trujillo). De la temperatura constante y el gris panza de rata: color gris que adopta el cielo el 99.9% del tiempo. De los inviernos de 15º (sobre cero, claro) en que todo limeño que se precie se queja del horroroso frío que hace. De los veranos de 25º (hasta 32, puede) en que uno traspira por todos los poros y la “resolana” (el sol que se filtra a través de las nubes) te tuesta la piel. Del verde perenne. Del “no llueve nunca”, salvo alguna gota perdida que pone el suelo sucio y no limpia ni las calles ni el ambiente.


Cuando vivía en España seguro que alguna vez, viendo la lluvia desde la ventana, saltando charcos y luchando contra el viento para que no se lleve el paraguas, pensé “lo que daría por vivir en una ciudad de sol todo el año, de temperatura primaveral”. Bueno, vivo en una ciudad de poco sol, pero temperatura primaveral todo el año. Y aburre tanto como mirar por la ventana y ver “otra vez nieve”. Se supone que el calorcito, el sol, una temperatura moderada que te permite usar la terraza todo el año, son cosas buenas, lindas, que animan. Pues la verdad es que uno daría cualquier cosa por un poco de nieve, de blanco; de lluvia torrencial y de olor a asfalto mojado; de hojas caídas en otoño y ocres, naranjas y amarillos en los árboles; de paraguas multicolores agolpándose en las calles; de arcoiris en el cielo; de pasar meses esperando ansiosa el verano y el calor.

Me pasa como con el mar: siempre desee vivir en una ciudad con mar. Ahora vivo en una ciudad con mar, aunque de verdad es una ciudad “de espaldas” al mar. Y no tiene ninguna de las cosas buenas del mar y sí todos los inconvenientes (el salitre implacable que corroe todo y el olor a pescado podrido algunos días del año).



Fotos: "Paraguas al vuelo por la calle", de Antonio Varas (http://www.antoniovaras.com/cuadro.asp?id=210)
y Manifestación del 11-M (http://www.cazurrabit.com/2005/diario/02/16/index.html)

Si, ya voy...

Otra vez como siempre, me reclaman y contesto. Quería escribir. De verdad. Pero da pereza. Además, fin de año fue un horror. Se agolparon las malas noticias, una tras otra, y aunque tuve la intención de comentarlas (ya había pensado hasta en el título del post) pensé que mejor no, que Navidad y Fin de Año no eran para esos trotes. Que había que ponerle buena cara: una nota alegre!!! No, no sale.

Bueno, pues aquí estoy. Alistando maletas para volver. Bueno, volver no, porque no es definitivo sino temporal. Voy dos meses a Madrid. Después de 8 años, que se dice pronto. Ahora todo me da miedo: el avión, el viaje, lo que voy a encontrar al llegar, que la maleta se extravíe en el aeropuerto... Bah, tonterías, porque con la tensión con la que he vivido final de año, que aún no se pasa, lo único que quiero es esconder la cabeza en un hueco bien profundo y olvidarme del mundo y cruzar los dedos para que el mundo se olvide de mí. Y sin embargo, aquí estoy, pensando en maletas, en toda la gente a la que tengo que visitar cuando llegue, en ir a comprar alguito para ellos para no llegar con las manos vacías, en aprovechar para investigar lo que digo desde hace años que podría investigar si estuviera en Madrid...

Bueno, llegó la hora de volver. Y lo que desearía, en verdad, es quedarme.





P.D.: Pucha! ¿es que nunca me voy a desprender de esta negatividad que exhalo por todos los poros?

Y?

Pensaba responder al post de Constanza del otro día (2 de octubre, como quien dice "ayer") con un recuento de mi suegro aquí cerquita haciéndose viejo, de mi madre allá lejos en el hospital con derrame pleural... pero no es cuestión. Hoy no.

Vuelvo, como a veces que dan ganas de volver. Vuelvo y no dan ganas de ponerse así. Hace casi un año que no paso por aquí. Pero estoy, viviendo, sintiendo, siendo. Reinventándome a mí misma como correctora de estilo freelance (??), intentando acabar proyectos que hace siglos que dejé a la mitad, sobreviviendo aún en la misma casa, y eso que hace ocho años que me digo que "ni un día más", peleando por lo que creo que es justo pero nadie a mi alrededor comparte, dejándome influir por lo que los demás piensen de mí.

En resumen: sigo siendo la misma pelotuda de siempre. Y no quiero cambiar.

¿por qué siempre me meto en lios?

Estoy cansada de los líos de la oficina. De los dimes y diretes. De que decir la verdad sea siempre meterse en problemas. De que la gente se ofenda cuando le dices algo. De que me reclamen por todas partes que cambie de actitud.

No, pues.

Los líos siguen. Madre hay una sola tiene razón: basta que haya gente para que el lío esté asegurado. No importan ni un ápice todos los títulos universitarios del mundo.

El problema es que siento que gente de 40 se comporta como si tuviera 10. Y eso me saca.

Yo tenía una amiga que le decíamos Tusitala...

(Madre hay una sola, dixit)

Una amiga que va a trabajar religiosamente todos los días de 9 am a 5.45 (o 46, 47, 48... y algunos días, concretamente el último viernes de cada mes, tiene que quedarse hasta más de las 10). Que vuelve a casa y solo se tira en el sofa a ver tele. Que los sábados y domingos tiene que aprovechar para hacer lo que no hace el resto de días (lavar ropa, limpiar un poco...) y sigue viendo tele. Que se está abandonando un poco y antes cocinaba algo para llevar al trabajo, pero ya no lo hace y prefiere comer de menu en cualquier parte. Pero siempre se queja de lo mal que se come fuera de casa.

Que ha tenido varios problemas en el trabajo, algunos confesables y otros no tanto. Algunos con solución y otros no tanto.

Que en esta semana -el miércoles pasado- cumplió un año más de vida (y como dicen en el trabajo ha entrado en el año de la crucifixión -o está para que la crucifiquen-). Y que para celebrarlo tuvo una faringo-amigdalitis que le empezó el viernes 28 (día en que tuvo que quedarse en el trabajo hasta las 10 de la noche, como les contaba antes) y que hasta ahora le sigue fastidiando un poco.

[Mientras escribo estas líneas escucho de fondo "B. ya le compró su torta a C.": uno de mis cuñados ya compró la torta para celebrar en casa, con algo de retraso, mi "un año más".]

Actualización a pedido

Como verán, este blog se actualiza a pedido: cuando alguien me escribe preguntando cómo ando, por ahí me animo y pongo unas líneas.

Estoy bien, contenta con mi nuevo trabajo (que se hizo esperar, pero mereció la pena). Llevo ya una semana y he tenido algún que otro inconveniente, que es lo que viene aparejado a trabajar para el Estado: la burocracia. Pero de a pocos me voy adaptando.

Lo que no va tan bien es mi ojo. Este fin de semana, a causa de un orzuelo, tuve el párpado inferior del ojo izquierdo inflamado y de un tono entre rojo y violáceo. Y duele. Con manzanilla y una máscara de gel en frío para los ojos he conseguido bajar la inflamación. Si no se quita, prometo ir a ver al médico, pero por lo pronto parece que mejora y que en una de esas no es necesario faltar al trabajo para ir al médico. Además, que cualquier otra cosa no, pero en los ojos los tratamientos me dan como cosita (me refiero especialmente a lo que me asusta cualquier intervención que exceda unas gotitas en el ojo). Mi cuñado me decía ayer: "eso te lo tienen que sacar, te hacen un corte y ya" AAAAAAAGGGGGGHHHHHHH! No, no, no! Llámenme gallina si quieren. Les doy permiso.

Entre los temas más prosaicos, hoy abrí mi primera cuenta de ahorros en el Perú. Así que tengo trabajo, tengo celular y ahora tengo cuenta de banco. Definitivamente, ya soy persona. Me hice mayor e independiente. Bueno, tanto no (ni mayor ni independiente), pero por algo se empieza.

Lo demás, como siempre. Aunque ahora más cansada, ya que volví a los horarios de oficina y los almuerzos fuera de casa. Lo bueno es que la gente del nuevo trabajo es estupenda y me han acogido con mucho cariño y entusiasmo. Trabajar así es lo máximo.

Con un poco de suerte...

Sé que últimamente mi blog no ha estado muy animado que digamos. Es porque mi vida no ha estado muy animada que digamos. Pero eso va a empezar a cambiar. Mejor dicho, eso YA ha empezado a cambiar. Concretamente, ayer. En dos palabras: Tengo trabajo!!!

Empecemos desde el principio: hace unos meses una amiga me dijo que iba a dejar un trabajo y que si lo quería que le diera mi curriculum que podía ser que saliera. No salió. De hecho no me habían llamado y yo ya me había olvidado de ello. El miércoles me llamaron para una entrevista. Ayer en la tarde tuve la reunión. Y como yo estaba interesada y la que contrata se interesó en mí, ya está. Mi alegría era tan desbordante que no cabía en mí de gozo. Pero estaba tan nerviosa y tan confundida de que por una vez las cosas salieran bien, que al salir me quedé helada. La secretaria se despide de mí con un “hasta el lunes”. Y yo no le dije nada, pero me quedé pensando: Se supone que empiezo en setiembre... Sí, empiezo en setiembre, porque tengo que hacer unos trámites previos y tiene que salir mi contrato y, como es para el Estado, las cosas en palacio van despacio.

En resumen: el trabajo es de correctora de estilo para las publicaciones de un bonito museo de la ciudad. A estas alturas de mi vida, casi cualquier cosa me venía bien. Y aunque no soy muy aficionada al trabajo de oficina, no estoy en condiciones de negarme. Igual, no salgo de mi asombro.

Para celebrarlo: hoy fuimos de compras. Compramos algo de ropa de oficina que me hacía falta y un bonito celular (aparato que no tenía desde que dejé España!). Y después, a almorzar con la familia en un chifa (restaurante de comida china).

Síncope

Estoy bien. Ante todo estoy bien. Pero...

Pero (siempre hay un pero) el lunes tuve un síncope. Lunes en la mañana. Después del desayuno R. se va a trabajar y yo corrí para alcanzarlo en la parada del bus. Corrí dos cuadras. Al llegar me quedé sin aire, me costó recobrarme, traté de respirar despacio pero me empezó a subir un sudor frío, sentí mareo y de repente me entraron unas ganas enormes de sentarme en el piso. Y caí. Escuché a R. gritarle a un señor que preguntaba tonterías (creo que algo así como "¿le pasa algo?" y R. diciéndole: "se ha desmayado"). Me incorporé aún mareada y le dije que estaba bien. Pero dos segundos después otra vez estaba caída en el piso. Fuimos a emergencias, a una clínica que queda a unas cuadras de mi casa. Me pusieron suero y me hicieron análisis de sangre y electrocardiograma. Todo bien. Un poco subido el colesterol y la glucosa, pero era después de desayunar. Me dieron corticoides y me dijeron que me quedara en observación, aunque siendo una clínica privada (y cara) preferí pedir alta voluntaria. Hoy fui a otra clínica (mejor de precio, aunque un poco más lejos) y pedí cita con cardiología. Estaba un poco dubitativa sobre que facultativo debía examinarme. Pero mi sexto sentido dijo cardiología y acerté.

El examen minucioso de esta mañana detectó hipotensión. Me tomó la tensión varias veces, echada, sentada y de pie. La mayor parte de las veces por debajo de 100 la alta y por debajo de 5 la baja. Me dijo que tome más café y que coma con más sal. Lo del café me gusta (tengo que dejar de tomar sucedáneos), pero lo de la sal (puaj!), me va a costar un poco más acostumbrarme. Y tengo que hacerme otros análisis y regresar en un mes.

R. al salir del médico (más calmado) se reía diciendo que yo siempre llevando la contraria. Él hipertenso y yo hipotensa. Dentro de todo hay que tomárselo con humor.

Estoy un poco mareada y confundida todavía, pero no sé si fueron los corticoides que me dieron en emergencias, que me provocaron un dolor de cabeza horroroso.

Idea loca

Antes de que me arrepienta y se convierta en un nuevo post que pensé y no escribí nunca.



La semana pasada se nos pasó una idea loca por la cabeza. Abandonar a Telefónica con todos sus fallos de conexión y palizas varias y cambiarnos de teleoperador. Hasta ahí, todo bien. Acaba de empezar a cablear en la zona una nueva empresa de telefonía y ya estaban de casa en casa vendiendo. Mi cuñada ya está enganchada con Telefónica para los próximos seis meses, pero le dijo a la chica que tal vez nosotros sí y ella quedó en venir a charlar el jueves 19.

Cuando llegó, lo primero que le pregunté fue por la oferta que anuncian en la tele. Me dijo de frente que nosotros no, porque la zona que nos toca es analógica y no digital y la oferta es sólo para zona digital. Pero que me podría dar un paquete mucho más barato que el otro. Me hizo la cuenta y salía más barato que lo que yo estaba pagando ahora (nota al margen: cuando se fue y repetí la cuenta me da que me la hizo mal porque a mí me salía más caro que a ella, pero incluso pagando lo que me salía a mí, me convenía porque dan más cosas que Telefónica). Me habló además de una super oferta por los dos primeros meses que me rebajaban el 50% de la factura, pero tenía que firmar ya-ya. Me dejó el contrato para que lo vea R. al volver del trabajo y prometió aparecerse al día siguiente (viernes 20) para acabar la venta.

En la noche R. y yo estuvimos hablando dos horas sobre el asunto. Yo le decía que me daba miedo una cosa: el contrato es mínimo por seis meses. Si lo rompes, te hacen pagar todo lo de los seis meses más no-sé-qué otra cosa más (creo que instalación y todo lo que se les ocurra cobrarte de más). Y yo quiero mudarme. Quiero mudarme. ¡¡¡QUIERO MUDARME!!! (preferiblemente lo antes posible y no quiero que sea dentro de seis meses). Como son una compañía nueva, no están disponibles en todos los distritos. Si, con lo difícil que es encontrar departamento, además le tengo que añadir que tiene que ser en una zona donde el nuevo teleoperador esté funcionando... creo que la cosa se complica demasiado. Pese a mis dudas, nos miramos R. y yo: que sí, que no... finalmente que sí. ¿Sí? Sí. ¿Tú también opinas que sí? Sí.

Viernes. Llama la chica para confirmar la cita y le pedimos que venga un poquito antes porque R. tiene que irse a trabajar en la tarde. Pensábamos que era cosa de un momento y ya. Cuando llega lo primero que me dice es: "cambiaron las cosas, todo lo que te dije ayer no, ahora sí te puedo ofrecer la oferta que tú querías, la que sale por la tele, la de cable digital". Empiezo a pensar y puede ser, es más cara (en realidad lo mismo que pago por teléfono e internet ahora, pero en lugar de eso tengo teléfono con más minutos para hablar, internet con más espacio de banda y por añadidura cable digital con 130 canales) pero está dentro del precio que yo quería. Un pequeño problema: es plan "control" y tiene bloqueadas las llamadas a celulares.
- ¿y no se puede pedir teléfono abierto?
- A ver, espera que consulte con mi jefe... sí, pero cuesta cincuenta soles más.
- Se me sale del presupuesto. ¿y la oferta que me dijiste ayer de 50% de descuento los dos primeros meses?
- Esa tampoco porque es sólo en zona analógica.
- Estuve viendo la oferta en la página web de ustedes y no dice eso. ¿cómo puede ser que en internet diga una cosa y usted me diga otra?
- Hable con mi jefe...

Me pone al teléfono con el jefe, que en lugar de contestar por qué en Internet la empresa dice una cosa y en persona dice otra (que era mi duda) me trataba de convencer de que esta nueva opción era mejor, que el cable digital permitía que tu pudieras saber quién te llamaba por teléfono con un aviso que salía en la pantalla de tu televisor. Yo insisto pero él se hace el loco y me dice que es porque esa misma mañana le habían confirmado que mi zona no era "análoga" (sic) sino digital y que por eso ya no puedo tener todo lo que me habían dicho ayer. Para rematarla me dice "es que hasta esta mañana no sabíamos si iba o no a haber posibilidad de vender en su zona". Osea: que yo iba a firmar un contrato y que después de una semana me iban a decir que era aire, que no sirve porque ellos no trabajan aquí. "¿y por qué vino la señorita a vender algo que no existía hasta esta mañana?" "No era una venta, era una pre-venta" Y la señorita diciendome que ella no tenía ni idea de eso de la pre-venta. R. se pone al teléfono con el jefe. No sé que le dice porque sale de la habitación mientras yo le cuento a la señorita que eso no es lo que acordamos y que yo no me puedo fiar de una empresa que un día dice una cosa y al día siguiente dice otra y que lo que dice es diferente que lo que dice la página web. La señorita me dice que es la primera vez que tiene este tipo de problemas con una venta. Claro, porque el resto de la gente no investiga lo que compra, no analiza al detalle los problemas, no se lo piensa con detenimiento. R. y yo sí.

Sigo queriendo cambiarme, pese a todo. Porque Telefónica son igual de mentirosos con las ofertas, porque son igual de fastidiosos con todo, porque además sus servicios son más caros. Porque todo el tiempo el internet se corta o baja la velocidad por congestión de la linea. Porque te llaman para que contrates más línea (pagues más caro) con el fin de que no se sature. Y porque aunque contrates más línea no te pueden garantizar que no se sature y sufras los malditos cortes del servicio.

No sé si aplicarme lo del "más vale malo conocido que bueno por conocer" o lo de "el que no arriesga no gana". Pero espero que sea después de mudarme. Y que sea pronto.

ALEMANIA, RÍNDETE

Anteayer se me juntó la depre con el SPM y bastó una tontería que me dijo R. para volver a dejarme caer. Pero ayer llamó mi amiga, para que fuera a su casa a ver el partido. Y me había prometido que si me llamaba no le iba a hacer el desplante. Así que tarde y todo agarré mi petate y me planté en su casa con un dulcecito. Partido empezado, pero vale la pena verlo con amigos y otras dos cervezas a la cuenta. (¿estoy ya desparramando mucho?). R. trabajaba, así que no pudo ver el partido tampoco. Mucha diversión, nuevamente muchos chistes y comentarios tontos para morir de la risa. Y un café después del partido, cuando R. acabó sus clases y pudo unirse a la fiesta.

Me quedo con el titular de As para hoy viernes - a esta hora ya tienen colgado el periódico del sábado-, que da título al post: ¡ALEMANIA, RÍNDETE!.

Los amigos y los partidos

Para que vean (o para que yo vea, más bien) que no todo es gris. Aunque me dejo pendiente un post sobre el "feliz" resultado de una idea loca que se nos pasó por la cabeza el jueves-viernes, no quería dejar de postear lo de ayer (y no es por sacarles cachita(1) a las italianas -naturales o adoptivas-, conste). Pero ayer nos fuimos a casa de unos amigos a ver el partido. Otra de esas parejas que yo llamo "mixtas" (él español, ella peruana). A tomar cerveza y reirnos diciendo tonterías. (creo que eso fue después de las dos cervezas que me tomé, que ya a cada tontería que se decía me daba la risa fácil y se me trababa la lengua más de la cuenta). Tenía ganas de tomar cerveza. No soy muy fanática de la cerveza, pero de vez en cuando me entran esos antojos raros y como no lo había terminado de cumplir hasta ayer, me encontré en la noche soñando con cervezas que no lograba tomarme y quedaban abandonadas en la mesa de un hotel. Bueno, iba ya por la segunda cerveza y el tercer trozo de pizza. Cuando finalmente descubrimos que nuestro amigo quería todo menos pizza para boicotear a los italianos (¡¡¡¡la pizza es italiana!!!). El partido me pareció tirando a aburrido y agónico al final. Me invitaron a ver el otro partido el jueves que viene, ya que R. trabaja...

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(1) regodearse

Página en blanco

Todos los días me levanto pensando: tengo que escribir. Se lo he oído decir mil veces a R. Hace unas semanas también se lo escuché a varios de nuestros amigos, cuando hablábamos de mi investigación. Sigo investigando, pero lo único a lo que me limito es a recopilar información porque aún no me atrevo a darle forma. Uno de los amigos me decía: cualquier texto puede mejorarse, así que escribe sin miedo y luego lo rehaces. Otro me decía: agarra los datos que ya tienes, los vuelcas en el papel y luego los vas uniendo, así no tienes la "página en blanco". Igual no escribo. Estoy en pleno bloqueo, que me bloquea también para escribir en mi blog. O me autobloqueo yo para seguir en la de siempre. Si pienso en esas cualidades negativas de mi personalidad (ya dije antes que todo lo que pienso ultimamente es un tanto negativo), la más negativa es la de boicotearme a mí misma. Ponerme yo todos los frenos para no hacer las cosas y acabar haciéndolas a regañadientes, así cuando no salen, o salen mal, tengo la excusa perfecta para seguir diciéndome que no valgo. Que algo en mi personalidad, en mi vida, en mi pasado está errado. O más bien, que algo que hicieron los demás ha sido el eslabón fundamental para lograr que mi vida haya sido miserable. Y la mala racha sigue porque yo sigo poniéndome "cabe"(1).

El otro día, R. estaba buscando en internet fotos de Verona. Estaba leyendo un texto sobre esa ciudad italiana y se puso a buscar fotos. Así que yo desempolvé mis viejas fotos del viaje de fin de curso, cuando estuve en Italia. Como todas las fotos están mezcladas en una caja, tuve que sacar las pocas fotos que me traje de España que son como pequeñas postales de mi vida. Mi foto de pequeña con el tremendo oso de peluche que era más grande que yo, la única foto que conservo de mi hermana y yo juntas (cuando éramos chicas), un par de fotos de mi último grupo de amigos de Madrid, las fotos de los compañeros del Doctorado y finalmente, las que buscaba, las fotos de Italia, de viaje de fin de curso con mis compañeros de secundaria.

El viaje a Italia fue uno de esos grandes episodios de mi vida que recuerdo con verdadero dolor. Otro nuevo golpe a mi autoestima. Un viaje destinado al fracaso desde el principio, cuando me había insertado en el grupo que planeó ir a Grecia y al final por problemas de presupuesto y líos con la agencia de viajes tuvo que ser anulado. El instituto ofrecía insertarnos en alguno de los otros viajes ya programados: Países Bajos o Italia. Mis compañeros de clase ya tenían elegido Países Bajos. Pero yo quería ir con los de la clase de en frente, que era con los que pasaba más tiempo. Los que "creí" que eran mis amigos. Así que todos a Italia. A ver, para hacerla corta, en casi todos los hoteles las habitaciones eran dobles y nosotros impares y la que quedaba sin compañía era yo. Y el último día, en Roma, desaparecieron todos en medio del Foro y yo quedé sola y sin saber dónde encontrarlos. Unos chicos de otra clase se juntaron conmigo y fue con ellos con quienes acabé haciendo buenas migas y disfrutando del último día del viaje, día libre para nosotros disponible para hacer lo que nos apeteciera. Pero la sensación de soledad, de "no tengo a nadie", me ha acompañado desde entonces. O desde antes, porque tenía la misma sensación en el colegio (en primaria) cuando me abandonaban siempre en el recreo.

Echándo un vistazo a mis viejas fotos repasaba cada uno de los momentos, cada una de las decepciones, cada uno de los "no pudo ser" y volví a culpar a todos los que me rodeaban por dejarme sola, por sus respuestas estúpidas para no invitarme a las fiestas ("no sabía que ese día librabas en el trabajo": si no libraba podías haberme dicho y yo tenía la posiblidad de cambiar el día con alguien), por cada vez que me dieron la espalda y me fallaron. Pero también traté de darme cuenta de mis propios errores, por las veces que yo por apatía, depresión, vagancia o dejadez no devolví la llamada, no fui la organizadora de la fiesta, no tuve un gesto amable o no dí el regalo que mi amiga se merecía, no recordé el cumpleaños... Y cómo hasta el blog lo he fastidiado, porque cuando mejor se puso, cuando más amigas tuve, cuando todo estaba saliendo como yo quería, lo dejé de lado. Y puse veinte excusas para justificarme.

Me levanta mucho el ego las cosas lindas que dicen todas de mí. Pero ahora parece que mis errores me pueden.


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(1) en España: la "zancadilla": poner el pie en el camino de alguien para hacerle tropezar y caerse.

Y...

Coraje ya no está. Es tan triste decirlo que ni me atrevía, aunque no pienso en otra cosa. Hace ya dos semanas tomamos la decisión y no quisimos pensar más. Luego me arrepentí, claro, porque lo extraño con locura (R. también) pero las últimas veces que intentabamos curarle la pata en la pelea parecíamos hacerle más daño que bien y parecía estarse desangrando lentamente en mi cocina. Es crudo, pero no conozco otra forma de decirlo.

Yo estoy bien, triste pero bien, trato de investigar, de hacer otras cosas. Muchas veces siento que el mundo me gana y busco mi refugio en la televisión (en este caso, en películas por internet) pero trato de avanzar de a pocos.

Quiero escribir, pero todo lo que pienso es tan negativo, tan autodestructivo, que prefiero dejarlo así. Espero un buen momento para volver a decir algo, pero creo que los buenos momentos no llegan nunca. Otra vez el mismo círculo vicioso de siempre. Toca jugar con las cartas malas.

señales de humo

Ya que me piden señales de humo, aquí van. En realidad desde pequeña la cosa que más miedo me da es el fuego. Tanto que me costó años ver esta película, que luego me pareció buenísima (me encantan las de desastres). Y tanto me asustaba el fuego que todavía hoy tengo problemas para prender fósforos, siempre pienso que me voy a quemar.

Mi investigación ha sido relegada por el tema del perro. Ahora hay que vigilarlo prácticamente 24 horas al día. Mi sobrino duerme con él, pero durante el día -la mañana, principalmente- ni mis sobrinos ni R. están en la casa y la que tiene que tener los ojos fijos mirando al perro soy yo. Si lo dejamos solo, se quita la venda y hace mil desastres. Está mejorando, pero mejora un poco y él se vuelve a abrir la herida. Requiere de una paciencia que yo no tengo. Y como todo esto no sólo me tiene tensa sino que además no me permite concentrarme mucho, avanzo con mi investigación poniendo orden en mis archivos, que al menos es algo.

Los gastos son cuantiosos y los estamos soportando estoicamente R. y yo, aunque mi cuñada ha colaborado con algunos elementos materiales que tenía en la casa (gasas, una crema cicatrizante) y sobre todo mis sobrinos con su tiempo, que es lo que más falta hace: dedicarle tiempo al perro, a observarlo, a controlarlo. Sin eso, no podríamos hacerlo. Es lento, tedioso, largo, descorazonador. Pero ahí va. Y por supuesto en una semana no he pensado en otra cosa que perro-perro-perro. Si ya era monótona, ahora mi vida es completamente monotemática.

Al menos el lunes pasó por la casa una amiga de R. que vive en España y aprovechamos que mis sobrinos se quedaban con el perro en la casa para pasear un ratito por el vecindario. Nada muy maravilloso, pero es un buen descanso de tanta tensión.

una de veterinarios

Andaba pensando nuevo post. Agradecer más premios (ya sé que me premian para que vuelva y me anime, pero ya no es necesario) incluso quería robarme del blog de Constanza la estrella -que nadie me concedió- y ese de “no rompan más los huevos” que me pareció muy divertido.

Y como no me presionan en absoluto por que vuelva, escribiré algo para hacerme presente, aunque no más sea.

Estuve trabajando mucho hasta el jueves. Avanzaba, encontraba cosas estupendas y mucha información muy útil (lo más fantástico es poderlo hacer desde mi casa, sin moverme de mi computadora: toda la información ahí en internet esperando por ser localizada y organizada convenientemente). Y el jueves mi perro pesado terminó por decantar las cosas. Así que los tres días siguientes (viernes, sábado y domingo) han sido full veterinaria. Desde el principio:

Mi perro tiene stress. La casa no es la adecuada. La hago breve: Se lo regalaron a mi suegro pero cuando empezó a crecer y mis sobrinos no se quisieron hacer cargo de él, lo abandonaron en el tercer piso (creo que alguna vez conté algo sobre eso pero me da pereza irlo a buscar). Cuando nosotros tuvimos la posibilidad de mudarnos a la habitación del tercer piso (más grande y un poco más independiente), yo asumí de a pocos la tarea de mejorar las condiciones de vida del perro. Sacarlo a pasear, darle de comer, bañarlo. Sin embargo las malas condiciones hicieron que el perro se estrese y se automutile. Se hace heridas en las patas. Lleva más de un año con una herida que no le cierra. Hemos hecho de todo. Nada parecía servir. El nivel de estrés del perro siguió aumentando y el mío también. El jueves, el desastre de su pata había sido tan grande (mejor, sin detalles) que concluimos que había que cambiar de veterinario para ver si un nuevo especialista daba con la cura. Análisis hasta hartarse: El viernes, análisis de piel para ver si tiene hongos, ácaros, bacterias (bacterias, de hecho tiene, pero la cuestión es saber cuáles y cómo atajarlas). Le puso una inyección de antiinflamatorio y nos emplazó para el sábado hacerle análisis de sangre y orina (en ayunas). El sábado, cuando está sacándole sangre, nos dice que la pata está peor y que hay que hacerle curación. Que hay que comprar crema, vendas, ponerle sedante y no sé qué más. Hoy le hizo curación de nuevo (esta vez sin sedarlo, porque ya era mucho sedante para el perro) y me dijo que en la tarde llamaba para contarme los resultados de los análisis de sangre y orina. Me recetó unas gotas para el estrés y un antiinflamatorio por vía oral. En la tarde me llamó para darme los resultados de los análisis: tiene deshidratación y proteína en la orina. Hay que cambiarle la comida por otra –evidentemente más cara- y darle Gatorade. Al menos no hay daño renal ni anemia ni problemas de colesterol.

Punto a favor: parece que la crema (carísima) le hizo efecto y hoy estaba mejor. Punto en contra: pese a que le hemos dicho a la veterinaria que queremos las cosas por escrito, con un plan organizado para saber qué cosas van a cambiar y poder establecer un orden en los gastos no hay forma de que lo haga así. Punto en contra 2: ayer sábado R. tenía que ir a trabajar y pensó en ir después de la veterinaria. Pero la muy turra con la curación se pasó de la hora y hubo que llamarle la atención por falta de consideración con el trabajo de los demás. Punto en contra 3: nos ha echado un par de veces la bronca por no atender al perro o no tener constancia con el tratamiento, como si el perro no nos importase lo suficiente. Punto a favor 2 (para compensar): lo está tomando con mucho ánimo y pese a lo angustioso de la situación nos ha devuelto un poquito de esperanza en que la cosa puede prosperar pese al gasto.

Con todo lo que hemos tenido que hacerle el perro está aterrorizado y angustiado. Yo también estoy angustiada y el bolsillo nos está doliendo mucho.

Hace unos días me declaré completamente incapaz de hacerme cargo de cualquier clase de ser vivo que dependa exclusivamente de mí para todo. Nos quedamos con éste porque ya no puedo hacer otra cosa que entre dentro de mi conciencia. Pero es el último perro, ever. Y niños, ni hablar!

A (casi) todas las lectoras...

En España se celebra primer domingo de mayo. En Perú, el segundo domingo de mayo. Igual, a riesgo de olvidarme,

Feliz Día de la Madre a todas las que hayan hecho méritos!

A las demás, que tengan un feliz día también.

Investigar

Sé que las he abandonado. Pero la sensación que me llena es fantástica y no quiero renunciar a ella. Han sido muchos años de depres mal curadas, de animarme y recaer, de no saber bien a dónde voy. Y de repente ha llegado un momento, un día, en el que me enganché con mi investigación y es lo que más me apetece hacer en el mundo. Por una vez, después de tanto tiempo, siento que vuelvo a estar en rodaje. Siento que estoy haciendo lo que debo hacer. Que no me equivoqué al elegir ser historiadora. Mucho tiempo me ha dado problemas la sensación esa de que la historia no era para mí porque no era lo que más ganas me daba de hacer cuando me despertaba en la mañana. Como que lo rehuía. Ahora despierto con nervios en el estómago pensando en sentarme a investigar. Me voy a dormir con la sensación extraña de dejar las cosas a medias, de querer "dormir rápido" para sentarme de nuevo. Tuve épocas feas de adicción a los videojuegos, en las que me acostaba y soñaba con los juegos, me despertaba y me conectaba a jugar en la compu. Y me creaba una depresión horrible pensar que mi vida era desperdiciada segundo a segundo y no podía hacer nada. Ahora soy adicta al trabajo. Y me llena de satisfacción. Cada descubrimiento es una felicidad inmensa. Cada paso cuesta (algunas veces hasta horas, no es tan fácil como llegar y que la información esté ahí), pero al final la recompensa es grande. Y miro atrás y digo "¿y mis amigas?" Y pienso: tal vez esperen unos días más por mí. Ahora estoy en otra!

Ayer hicimos R. y yo la compra semanal. R. estaba contento por ser fin de mes y haber cobrado. Con su nuevo trabajo siente que la vida va a estar un poco más tranquila. Así que nos fuimos a celebrarlo comiendo una rica pizza en un restaurante elegante! Abandonamos nuestro menú barato de los días en que no me apetece cocinar para ir a un restaurante italiano a comer. Me dio rabia que siendo fin de mes había dos mesas de empresa, grandes, que abarrotaban el lugar de gente y de ruido. Ya estaban con los postres, pero igual tardaron en irse y devolvernos la paz que yo estaba ansiando. Tener un ratito para conversar con R. Le extraño. Antes almorzábamos juntos todos o casi todos los días y generalmente tenía la tarde libre. Ahora llega 7:30, cena y se va a dormir hasta el día siguiente. Algunos días se queda un rato, viendo algo de tele conmigo, pero a las 11 ya está muerto. Hay que buscar la manera de exprimir mejor los pocos minutos diarios que tenemos para compartir.

La pregunta trampa

El viernes fuimos a un cumpleaños.

Bien, no hay reunión que se precie sin que surja la "pregunta trampa". Es la típica pregunta capciosa para la que no existe respuesta posible que contente al interlocutor. En este caso fue "¿y por qué todavía no tenéis hijos?". Pero hay otras cuantas que entran dentro de la categoría de preguntas trampa, como "¿y para cuándo la boda?" o, ya en otro orden de cosas, "¿y tú por qué no crees en Dios?".

Y ya he probado de todo para tratar de librarme de semejante pregunta comprometida. Y una vez respondido (lo que sea, sin mentir, claro), la actitud del inquisidor va a tono con su comentario posterior "eso son excusas".

Nota mental: para la próxima, acordarme de decir "si ninguna respuesta te va a convencer, ¿para qué coj.... haces la pregunta?"

este blog

Este blog es:

Ante todo, sincero. Firme la mayoría de las veces. Algo neurótico. Pesimista la mayor parte del tiempo. Renegón o protestón, porque es su manera de mostrarse inconformista y rebelde. Tierno y romántico en la medida justa (¿alguien sabe cuál es la medida justa?). Dependiente en grado sumo. Colaborador y generoso cuando se puede. Bastante tacaño o amarrete cuando de plata se trata. Patoso, desordenado, despistado. A veces tiene algunos prontos, que se pasan muy rápido.

No es:

Cruel, vengativo o pendenciero. No es violento ni colérico. No es rencoroso: recuerda las afrentas pasadas, pero procura no volverlas a sacar en cara.

Al menos, así es como este blog se ve a sí mismo.


Ahora, los agradecimientos:

A Constanza "trucha" (como siempre me hizo reir), que me dejó un Premio a la amiga bloguera.

A Silvia, que me dejó dos lazos de amistad.

A Madre, que me mencionó con mucho cariño en su blog como "blog amigo".

A Jean, que también me dejó dos lazos de amistad.

A Tia Elsa, que pone su premio Dardo a todas las ventanitas que lee y le aportan. Me siento abrumada porque pienso ¿seré yo? y me veo ahí, en un link, a un costadito. Sí, sí, puedo ser yo también!

Y ahora todas las que pasaron a firmar el libro de visitas en mi post sobre las mandarinas (y que debían haberse llevado el premio como justo reconocimiento) pueden hacer lo propio con éste. También pueden llevárse premios aquellas que sin haber pasado a firmar estos días, pasan a leer o reciben mis visitas. Ay, estoy vaga, ¿me van a hacer nombrarlas a todas otra vez? Las quiero tanto que voy a ello. Eso sí, los links, a la derecha!

Premio con mi lazo de amistad, amigas blogueras, Chúpate esa mandarina y Dardo a toda la lista que sigue (para que esta vez no anden con miedo a llevarse su premio merecidísimo).

Vero (que ya sé que todo va de capa caída... ¿qué será que estamos todas con el ánimo en Low point?),
Cieguilla (que con su trabajo y sus viajes anda sin tiempo para nada!),
Nosotras (ya vi la foto de tu hijita!),
Madre hay una sola (ya vi el video que tanto solicité: qué enorme está el Fede!!!!), Claudia (que fue la inventora de las mandarinas, pero que se merece todos los premios que haya, incluso el suyo propio),
Laureana (que ya se llevó el de bloguera amiga, pero no importa porque también es mi amiga),
Marce (que ya sé que con Tadeo y Olivia no tiene tiempo para nada, pero aún así pasa por aquí y me deja comments),
Silvana (que hace poco que la leo pero me ha enganchado con sus anécdotas y me ha dejado ansiosa por saber cuándo va a tener a su hija preciosa),
la blogaya - Constanza Trucha (que trata de animarme cuando ella misma no está pasando por un buen momento),
Cyn (que nos parecemos tanto en algunas cosas y en otras me encantaría tener su capacidad de respuesta: que se jod$#% la del vivero!),
Rosario (porque no sólo la premia su hermana, che! y me apasiona su manera de hablar de Canarias y de vinos!),
Silvia (porque me gustaría retribuirle el cariño que me da con estos premios que me llenan de orgullo),
Fernando (¿había que poner cuota de género? Merecida sin duda porque te leo siempre!),
Polin (porque irradia optimismo y dulzura en todo lo que hace, hasta cuando se queda desvelada),
Jean (siempre al pie del cañón, no?... me tienes que enseñar algo de Hockey porque te juro que no sé nada!!!),
italo_argentina (tengo experiencia en eso de que la familia se meta en tus espacios cuando estás de viaje... y que al regresar falten cosas!),
vf (sí, guardemos juntas la lupa, o a ver si dándole la vuelta maximizamos lo bueno y minimizamos lo malo ¿no? y te mereces más premios para que no esté desierto tu blog),
Maguita (¿te dije que vi el video de Emilio en el tobogan que colgaste en Youtube? Y pobrecito, estaba malito y todo!) y Emilio (que me dejó su risa contagiosa para animarme),
Paula (que me enseñó con cariño que yo también estoy en la nómina de "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago")
Marian (que cambió de imagen su blog y además creó un shoppe para sus trabajos mientras yo estaba ausente!)
Tia Elsa (que aunque recien nos empezamos a leer... te siento tan cercana)
Eri (que tiene cerrado desde el 15 de abril y estoy ansiosa ahora que yo vuelvo de que vuelva a contar como va su búsqueda de apartamento y sus juergas por las calles se Baires)

¡¡¡¡Dos horas escribiendo este post!!!! He leído a todas así, rapidito. Pero no me quiero quedar sin dejarles un comentario -aunque eso me llevará más tiempo-. Porque de eso se alimentan los blogs, del cariño que ponemos en cada comentario. Y quiero retibuirle a todas el cariño que me dejan a diario.